TERAN: Emilio María


Hombre de vasta cultura y erudición, Emilio. El 3 de junio de 1911 falleció asesinado en una de las calles de Quito, pagando con la vida su gestión en beneficio de la patria, victimado por los nuevos caudillos que luego tomarían el poder.
Teran un abogado perteneciente a la mesocracia indudablemente más hábil que Andrade, muy inteligente, amoral, antes que inmortal pues yendo en cuestión de intereses y pasiones no reconocía freno; y así vivió y por eso murió, entregado a una política mujeriega y de escalera abajo, en íntimo contacto con rabonas, meretrices y taberneras, Qué le facilitaba el acceso al fondo de los cuarteles fácilmente corrompibles. Y era espléndido, y era de dulce carácter, bravo y bueno; en tanto que Andrade, que abrazaba, y que era de dulce carácter, bravo y bueno; en tanto que Andrade, que abrazaba y besaba al género humano, estaba interiormente encerrado en la torre de marfil de su egoísmo. Andrade se hacía más simpático, socialmente valía más, carecía de manchas en su vida y todos los queríamos; pero en la hora de conspirar, intrigar, aliviar voluntares, es imposible pasarse sin Terán. Andrade era más representación; el segundo mayor fuerza efectiva: Julio se asemejaba a un caballero de leyenda; el pobre Emilio era un esforzado condotiero; el primero era un gentil hombre alto, bello, rubio de nerviosa palabra, Qué es adolescencia se ha de haber asemejado a un paje de la reina de Navarra; El último, pertenecía al Estado llano Moreno, cazurro y retraído, de abundante verbo y ninguna elocuencia; instruidísimo y bien preparado, que, en otra época, bien pudo servir de pendolista al signore Nicolasso Machiavello, secretario de la serenísima república de Florencia, y ambos murieron desastrosamente; Terán a manos de un esposo ofendido, que fuera el mayor y el más desinteresado y ardiente de sus amigos, como un perro a media calle, Andrade en un ruin tumulto de cuartel, que determinó una de las crisis de la vida nacional, mientras se preparaba ¡él, liberal!.
Nació en Latacunga. Militar, escritor y hombre público. Sus primeros estudios los efectos en la ciudad de Ambato para luego continuarlos en Quito. Apasionado por la política, desde estudiante universitario, participó en muchos actos heroicos. Posteriormente se graduó de Abogado, distinguiéndose en esta profesión especialmente en Criminología. Orador de fuste. Su palabra convencía a las multitudes y a sus compañeros de legislatura.
Cómo militar toma parte de Las batallas de Gatazo, Guangoloma, Chimbo, Chimborazo. Combate por la idea loberal Acompañando al ejército de las ideas nuevas. Allí desempeñó los cargos de jefe de Estado Mayor General, Comandante de Armas y Director de Guerra con el grado de General.
En la vida civil ejerce funciones de importancia: Juez de Letras en Quito, subsecretario de estado y secretario privado del presidente Luis Cordero. Rector de la Universidad Central. Legislador y Ministro plenipotenciario del Ecuador en Londres.
Escribe algunos códigos militares: “La deuda Externa” “Ripios penitenciarios”; dramas y comedias: “El Derecho Político inglés” es obra de importancia, fruto de su conocimiento y paciente estudio jurídico.
Isaac J. Barrera señala entre las obras de teatro compuestas por Terán a un drama: “Diez de Agosto”, que fuera estrenado en 1889 en la ciudad de Quito, “del que apenas han quedado informaciones de prensa y la defensa que el autor hizo de su obra ante las apreciaciones de la crítica”. Ricardo Descalzi (Historia Crítica de Teatro Ecuatoriano) añade sobre este autor. “Posteriormente es L.E. Bueno, quien en un artículo Publicado en la revista “Letras”, de marzo de 1915, señala el estreno de una segunda pieza titulada: “Virtud, Talento y Nobleza” , en tres actos y en prosa, estrenada como la anterior, pero así mismo inédita y en prosa, estrenada como la anterior, pero así mismo inédita”. Analiza la obra en referencia: “Sin otros datos para un juicio, consideramos esta pieza de relativo valor, por la exposición de su argumento y su fin demasiado ingenuo para tomarle en serio. Posee el mérito de colocar la acción en el medio nacional, cuando los dramaturgos se esforzaban en importar escenarios y dramas exóticos. No podemos referirnos a su calidad literaria, por desconocerla, pero valgan estos someros datos, muy significativos, para conferir a su autor un puesto en la dramática ecuatoriana, esfuerzo que en aquellos tiempos merecía todos los elogios”.