Tamayo

A más de ésto Flores esperaba encontrar en el Golfo de Guayaquil un refuerzo que le tenían preparado el General Guerra y el Coronel Tamayo con unos setenta enganches repartidos en dos pequeños buques.
Mucho después de Sánchez, fue colocado en la Gobernación el General Mena, bien conocido como Jefe que había sido partícipe de la revolución de los Chiguaguas. La autoridad de este Gobernador era puramente dominal, careciendo de medios de sostenerla. Su misma persona estaba a disposición de los malhechores. Dos de ellos, Briones y Casquete formaron un complot para apoderarse de una fragata ballenera anclada en el puerto, lo que verificaron fácilmente. Con esta presa se dirigieron a la isla inmediata de Chatam, tomaron al Gobernador Mena y lo asesinaron. Enseguida hicieron vela al Golfo de Guayaquil; y luego que llegaron allí se encontraron con los buquecitos de Guerra y Tamayo. Inmediatamente se embarcaron en botes, con parte de sus cómplices, y abordaron el buquecito de Tamayo que estaba más inmediato. Tamayo deseoso de ocultar que pertenecía a la expedición de Flores, hizo bajar casi toda su gente a la bodega, de manera que no tuvo como defenderse de los bandidos que degollaron a los pocos hombres que estaban a la vista. Los que estaban en la bodega, sacados uno a uno sobre cubierta, tuvieron la misma suerte. El General Guerra, viendo lo que pasaba, picó anclas y varó el buquecito en las playas de Tumbes, y de este modo logró salvarse con sus compañeros.