Tamariz Crespo Remigio.

Nació en Cuenca el 1 de abril de 1884.
Obtiene distinciones en varios concursos poéticos y colabora en revistas y periódicos: “La República”, “La Patria Ecuatoriana”, “La Voz del Sur”, “El Progreso”, canta a la tierra azuaya y su paisaje. Entre las publicaciones de este poeta anotamos las siguientes: “Lucía” (1916), “Malvarosa” (1818), “Yaraví Métrico” (1920), “Cromos Tropicales” (1922), ”Cantares” (1925), “El Capulí” (1935).
“Dícese, entonces, que los poemas de Tamariz inician, en nuestro medio, una poesía descriptiva y sensible como la de Núñez de Arce y merece encomios su pictórica agilidad que llevándonos por campos del Azuay para descubrir alguna pincelada virgiliana, es también de los interiores paisajes, del alma que se busca en sus antiguos caminos, en sus emotivos horizontes” comenta Augusto Arias en su breve estudio sobre este poeta en ”Poetas Parnasianos y Modernistas”, tomo correspondiente a la Biblioteca Ecuatoriana Mínima”.
Tamariz es bardo de vivencias vernáculas, romántico, un poco elemental como todo poeta y como aquel Juan Flor de “Malvorosa”: Juan Flor, del Romeral, es un mancebo / que, a fuerza de ser cándido y honrado / aun tiene el corazón tan puro y nuevo / como el día que Dios lo hubo formado”. Tamariz Crespo canta al ambiente agrario y a sus chozas humildes, vertiendo su inspiración poética en casi todos los metros musicales antiguos y modernos”, desde luego está pegado al romance, al endecasílabo y al alejandrino. En su época tuvo fama de buen poeta y versificador, del “poeta conocedor de todos los enigmas del corazón humano en torno de los que cumplen con su misión de excelsitud”.

Una hermosa avenida de sonetos, como “Cromos Tropicales”, de 1922, que veintiséis años más tarde, al reeditarse, toman el nombre de “Mármoles Líricos”, publicados al día siguiente de la muerte súbita del poeta. Los “Cromos”, son 12, mientras los “Mármoles” son veinte. Sonetos que alcanzaron la Flor Natural en la Fiesta de la Lira, el 27 de mayo de 1922. Remigio Tamariz Crespo escribió varias leyendas nativas en verso endecasílabo. Por la semblanza que le dedicara Migluel Angel Moreno, se sabe que nació en 1884 y que a los 19 años, pasada una de las guerras civiles del Ecuador, se reintegró a sus labores para reorganizar el “Liceo de la Juventud” y el “Círculo Católico de Ciencias y Artes”. Fue secretario del “Círculo Católico de Ciencias” y en algún año de aquellos representó a los estudiantes de la Gran Colombia en Caracas; se recibió de Abogado y fue miembro de la “Academia del Azuay”, de Crespo Toral. Fue en todo tiempo un militante activo del partido católico y defensor de sus intereses a través de la prensa como periodista de combate en “La Voz del Sur” y “La República”, periódicos de Cuenca. Poeta romántico y realista a la vez, escribió libros que, hasta 1942 según se anotó en su Semblanza, se mantenían inéditos: “Poema Oscuro”, “Cantos Primitivos”, “Fé, Patriotismo y Amor” “Baladas del Bosque” y “Voces de la Adolescencia” (escrito en asocio del poeta Gonzalo Cordero Dávila, quien sí publicó poesía con este título). “Miscelánea” fue un conjunto de artículos literario, cuentos, ensayos y leyendas: y, además una novela de carácter regional, “Dos Almas”. Don Víctor Manuel Albornoz por su parte hace en el prólogo a “Mármoles Líricos”, (edición ampliada de “Cromos Tropicales”), un recuerdo bibliográfico por el cual se conoce que el poeta entre los años de 1947 a 1948 escribió un texto de prehistoria ecuatoriana y que ordenaba su extensa producción poética que, seguramente, por lo repentino de su muerte, el 18 de Agosto de 1948, no alcanzaría a terminar. Parece que mucho de esta labor literaria ha desaparecido, se ha perdido, no ha podido recuperarse. El poeta escribió las leyendas ¨Lucia¨, ¨Senda de Mandrágoras¨, ¨Malvarrosa” y varios extensos poemas terrenales, flor de romanticismo cuencano: “Yaraví Métrico”, en 1921, Flor Natural en la Fiesta de la Lora, dedicado a Luis Fidel Lazo: un canto a Rosalía, muerta en la juventud y a quien los paisanos de la heredad llamaban “la Arirumba de Sabián”; “El Capulí”, 1925, dedicado al poeta Adolfo Benjamín Serrrano, canto nativo y de amor al árbol símbolo de la morlaquía, “A mi Patria”, 1912, en donde narra la trágica muerte de los caudillos liberales incinerados en El Elegido de Quito y a quienes el autor, poeta católico, llama tiranos, lamentando en todo jeremiaco tal barbarie, mientras que paradójicamente, celebra el arrastre de Eloy Alfaro y sus lugartenientes. “Apoteosis”, 1916, dedicado al Dr. Remigio Crespo Toral, con motivo del proyecto de su coronación. Estrofas endecasílabas, divididas en varios cantos, corresponden al año de 1916. Existe una segunda edición, Cuenca, 1942, por Cevallos García, Editores, con ilustraciones de Héctor Serrano.
Lucía es el relato melancólico de unos amores juveniles y primogénitos entre el poeta y Lucía, campesina de la hacienda “La Florida” en la heredad de Paute.
“El Paute azul de turbulentas ondas”.
CROMOS TROPICALES, Sonetos, Flor Natural, Fiesta de la Lira, 27 de Mayo de 1922. Cuenca – Ecuador.
Mármoles Líricos, Municipalidad de Cuenca; Poetas Azuayos, Cuenca – Ecuador, 18 de Agosto de 1948.
(G8).