Sosaya Juan de

Capitán. Sirvió a Felipe quinto con veinte mil pesos, para alcanzar el cargo de Presidente de Quito. Fue el segundo Presidente nombrado por Felipe quinto; y el décimo octavo en el orden de sucesión de los que gobernaron en tiempo de la colonia. Gobernó como Presidente hasta el año de 1714: el período de su mando fue turbulento, por el desacuerdo en que casi siempre estuieron el Presidente y los Oidores. Era ya anciano: estaba casado con Doña Micaela Ontañón y tenía dos niñas solteras; pero como esposo, no gozó de la honrosa paz del hogar doméstico. Durante el período de su gobierno, se vió además sometido a graves humillaciones pues, por una cédula real del 31 de julio de 1711, se le condenó a privación temporal de la presidencia, mientras se practicaba la visita personal y se hacía pesquisa de su conducta, para averiguar la verdad de los denuncios, que se habían hecho contra él. En 1712, vino a Quito con el cargo de gobernador interino de estas provincias, el Dr. Don Juan Bautista de Orueta e Irusta, el cual, traía la comisión de residenciar al Presidente; vióse pues, Sosaya privado del mando y perseguido; se le intimó, que mientras se practicaba la visita, saliera del territorio de la Audiencia, y se le señalaron, como lugares de confinio, Piura al Sur, y San Sebastián de la Plata al Norte: Orueta era Alcalde del Crímen en la real Cancillería de Lima. En la Audiencia de Quito debía presidir el Oidor más antiguo, durante todo el tiempo que estuviera inhabilitado el Presidente. El perseguido Don Juan de Sosaya intentó al principio ganar tiempo y evitar el juicio de residencia, por medio de ardides; echó mano del arbitrio de eludir la notificación personal del auto de visita: notificado, apeló del Juez de Comisión para ante la Audiencia; pero los Oidores se declararon incompetentes para fallar, y la apelación fue elevada al Arzobispo-Virrey, a fin de que el mismo que había enviado al juez de comisión declarara cuales eran las facultades de que lo había investido; en estas diligencias pasaron tres meses. Entre el Obispo Ladrón de Guevara y el Presidente Sosaya no había armonía, y aún se asegura que el Presidente estaba a punto de expulsar al Obispo, cuando al señor Guevara le llegó el inesperado nombramiento de Virrey interino del Perú, por muerte del Marquéx de Castell dos Rius que falleció en Mayo de 1710. Dio vuelta la inconstante fortuna, y el Obispo tomó el gobierno y la autoridad del Virrey en todo el Perú; y entonces puso mano en la Audiencia de Quito, deseoso de reprimir los abusos, que en ella, como Prelado, había censurado. El Presidente Sosaya buscaba treguas, con la esperanza de estorbar el juicio de residencia: se valió de los tenientes del pueblo de tránsito, para que estorpecieran la marcha de los correos, que iban de Quito a Lima, y los tenientes, por complacerle tardaban en proporcionar caballerías, o las daban de lo peor, flacas, cansadas, enfermas: pero, al fin, aunque tarde, los correos llegaban y el Arzobispo-Virrey ratificó todo lo mandado por el juez de comisión, y amenazó a Sosaya con la multa de diez mil pesos, si, inmediatamente, no salía de Quito: resignóse, pues, el Presidente a la visita y salió de la ciudad, tomando el camino al Norte.

El juez visitador era hombre exaltado, y dirigió al Consejo de Indias contra el Presidente Sosaya informes tan exagerados, que el Rey dio orden que este fuera remitido preso a España: acusábale de que desobedecía las Cédulas Reales y las disposiciones del Gobierno superior; sin embargo, en la pesquisa secreta, Sosaya logró vindicarse tan completamente, que no solo no fue condenado, sino qu se le declaró absuelto de todos los cargos que contra él se habían hecho, y se le devolvió la presidencia, para que continuara gobernando, hasta que se cumpliera el plazo señalado de su nombramiento. Gobernó hasta el año de 1714: Dejada la Presidencia al Oidor más antiguo, que lo era Don Simón de Ribera; regresó a España, tomando el camino de Pasto, para embarcarse en Cartagena; y, el 28 de julio de 1715, estuvo ya en esta ciudad su inmediato sucesor don Santiago Larrain, que fue el décimo nono Presidente de Quito en tiempo de la colonia.