Sánchez Flores Silvestre.

Don Silvestre Sánchez Flores llega a Quito en 1.655 con certificación de Cristiano viejo, limpio de toda sangre de moro, y “aún se dijo en el despacho algo que podía interpretarse como calificación de nobleza”. Su hijo Antonio llega a obtener fabulosa fortuna, adquiriendo en 1.751 el titulo de Marqués de Miraflores, pese a la mala querencia de otros nobles criollos, quienes callaron en sus murmuraciones gracias a una carta que enviara el Virrey de Lina y que la insertara en las actas el muy I Cabildo de Quito. Sus recursos económicos le periten abrirse campo social y desposarse con la distinguida latacungueña Doña Magdalena Jiménez.