Sánchez de Orellana y Góngora Clemente.

Don Clemente Sánchez de Orellana.- Otro de los hijos del primer Marqués de Solanda fue colegial en el Mayor de San Luis de Francia de Quito por espacio de siete años. Se graduó de Bachiller y de Maestro en Filosofía el 12 de Marzo de 1696. El 12 de Marzo de 1701 se recibió de Doctor en Teología, con toda aprobación, cumpliendo exactamente todos los actos literarios y conclusiones públicas. Vivió con honestidad y recogimiento. Ordenado sacerdote, se opuso en 1702 y 1705 a los curatos del Obispado de Quito, habiendo sido examinado con aprobación en Latín, Moral, y obteniendo los votos de todos por su conocimiento del quichua, lengua indispensable para acercarse al nativo. Por esta razón obtuvo el curato del pueblo de Ansacoto.

Hacia 1705 viajó a España llevando las mejores recomendaciones de los cabildos eclesiástico y secular de Quito y del Arzobispo de Lima Don Melahor Liñán y Cisneros. En sus cartas del 25 y 30 de Abril y 6 de Octubre de 1705 respectivamente, representan al Rey la virtud y suficiencia de Don Clemente y le dicen que era digno de ser honrado con una de las prebendas de las iglesias de España (1). Como consecuencia de su presencia en España y de los informes recibidos, el Rey le nombró a Don Clemente Canónigo de la catedral de Quito, para que ocupase la vacante dejada por la muerte de Don Lázaro Luis de Cabrera. Como condición previa a la colación, el Obispo o la autoridad eclesiástica correspondiente, debía cerciorarse, una vez más, si reunía o no las cualidades necesarias para la canonjía. El debía presentarse ante el Cabildo Eclesiástico en el plazo de dos años, contados desde el día de la fecha de este nombramiento. Fue dado en Madrid el 23 de Marzo de 1707 (2).

De acuerdo con el Consejo de Indias, el Rey concedi6 licencia a Don Clemente, para que pudiera volver a la provincia de Quito, a servir su canonjía, en cualquier barco que saliere de los puertos de España o de Francia a las Indias. Esta licencia fue concedida a pesar de lo dispuesto en la cédula del 24 de Abril de 1705, que ordenaba no dar posesión de los oficios a quienes no se embarcasen en los galeones españoles. Está firmada en Buen Retiro el 28 de Junio de 1707 (3). Los inquisidores de Lima, considerando que Don Clemente Sánchez de Orellana tenía costumbres limpias, preparación, piedad cristiana y conciencia, le eligieron y nombraron Calificador del Santo Oficio. Debía ejercer este cargo de por vida cuando hubiese asuntos de fe, en los cuales, al igual que los otros calificadores, podría dar su parecer y censura. Todas las justicias eclesiásticas y seculares debían admitirle por Calificador del Sto. Oficio, bajo pena de excomunión mayor y de mil pesos ensayados para gastos del Sto. Oficio. El nombramiento está fechado en Lima el 8 de Julio de 1710. Lo firmaron Gómez Suárez y Gaspar Bañes (1).

Murió hacia 1713. Había hecho un préstamo de dos mil pesos a su tío, el Dr. Juan Bautista Sánchez de Orellana. Esta cantidad fue satisfecha en parte por Don Clemente y el Marqués de Solanda acabó de pagarla. Dejó pocos bienes de fortuna, los cuales se gastaron en su entierro y en más de mil misas que el Marqués mandó decir en su memoria (2).