Rodríguez de San Isidro Antonio.

En Bogotá vive escandalosamente, procede henchido de venganza y aflige y persigue al virtuoso arzobispo Bernardino de Almansa, en Quito vivió riñendo con el Licenciado Prada y sin embargo, nadie recibió más elogios ni más recomendaciones en su favor de parte de los jesuítas y de otros religiosos de esta ciudad, que este Oidor. Cuando sacerdotes como el Padre Pedro Severino, en cartas dirigidas al Rey de España, ponderaban los merecimienots del Oidor Rodríguez de San Isidro, ¿habría éste enmendado su conducta? ¿Era otro, talvez, del que había sido antes?. Las virtudes que practicó en la vejez le redimirán de la justa censura con que merece ser castigado por su modo de proceder, cuando Visitador de la Audiencia de Bogotá.