Rodríguez de D´acuna Rebeca.

Dios y hombre se confunden en el instante creador! ¡Bendito el cuerpo de mujer que hace carne el supremo milagro de la vida!

¡Vaso para tu amor,

vaso divino,

donde la vida es creada en inefable rito!

¡Cauce que absorbe

de pasión rendido,

al ser que fluye convertido en río!

(De «Vaso sacro»)

Los versos precedentes indican el lirismo, la fuerza expresiva, la sinceridad, de que está configurada la produccion poética de esta escritora guayaquileña.

Periodista, libretista radial y de televisión. Presidenta de la Escuela de Periodismo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil. Delegada a la Conferencia Interamericana de Mujeres, efectuada en Buenos Aires, en 1949.

El M. I. Municipio de Guayaquil, en reconocimiento a su tesonera labor, en 1951, le confirió la medalla «Al Mérito Literario». Pertenece a importantes instituciones culturales del país.

Su obra editada lleva el título de «Palabra estremecida».

Sus versos afluyen espontáneos llevando caudal de imágenes de intenso pictorismo donde se confunden el lamento material con otros nobles idealismos que caracterizan a la mujer.

Te he esperado por siglos ……

Aluvión de mi sangre,

fiebre de mis sentidos,

grito de mis entrañas;

¡Pero si estás en mí

desde que he sido creada,

si te siento en mis venas

y te escondo en mis lágrimas

…..Realidad de mi verbo,

emoción hecha carne.

¡Ven, realiza el milagro

antes de que sea tarde!

(De «Plegaria al hijo esperado»).