Reinberg Martín.

El Congreso, en detallado decreto del 7 de noviembre de 1900, autorizada la celebración de un contrato para un muelle de hierro y cemento y piso de madera, con Martín Reinberg & Co. La inversión máxima estipulada era de 200.000 que ganarían 6% anual de interés. El Gobierno tenía una participación del 60% de las utilidades. Los contratistas formaron la “Empresa del Muelle de Guayaquil”, practicaron sondeos y estudios, y presentaron los planos al Gobierno; como resultado de los estudios preliminares se determinó que “a pesar de que habría sido muy conveniente situar el muelle frente al edificio de la Aduana en contrucción no ha sido posible por cuanto la profundidad del río y el embancamiento por causa del encuentro de los ríos Daul ey Grande, no lo permite. Las comisiones nombradas por el Ejecutivo con el objeto de estudiar este punto han dictaminado de que se construya al sur de la ciudad y frente a la Avenida Olmedo”. Los contratistas desistieron al fin, y aunque se facultó al Ejecutivo para contratar con otros en condiciones iguales o mejores”, no hubo ninguna firma que se interesase.