Ramírez Arcelio

Nació en Colombia, a orillas del Pacífico, a los últimos lampos del siglo pasado. De pocos años hubo de venir al Ecuador, donde el paisaje esmeraldeño se le fue adentro y lo ha sabido cantar con amor a través del verso y el relato. Sus primeros trabajos literarios los hizo en un periódico estudiantil en Tumaco, «El Camarada». Después escribió esporádicamente en algunos periódicos de Bogotá, especialmente en el Correo Liberal. Colaboró en la Prensa esmeraldeña en «Claridad», «El Clarín», «Bandera Roja», y «El Correo». En 1922 fundó su periódico humorístico «Esmeraldas Cómico», donde hizo gala de un lápiz delicado en su innata vocación por la plástica, y en Guayaquil más tarde, «Horizontes», revista de vida efímera. En el pueblo de Concepción publicó «Briznas», periódico de pequeño formato. Ha colaborado también en los diarios guayaquileños «La Nación», «El Telégrafo», «El Universo», así como en el «Globo» de Bahía y otras publicaciones nacionales y extranjeras. Lleva publicados los siguientes libros de versos: «Rincón de selva», «Estampbas Marinas», «Caracoles Románticos» y «Alcázar de los Sueños». Tiene inéditos otros tantos y aproximadamente la Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana publicará bajo su auspicio «La fuerza del Destino», recopilación de relatos muy sugestivos.

Fuera de la poesía, donde ha espigado con notable éxito, y sus conocidos relatos de ambiente absolutamente esmeraldeño, también ha escrito dramas y comedias con la temática folclórica de esta provincia. Igualmente ha expuesto trabajos pictóricos muy apreciados por la fuerza interpretativa de nuestro paisaje. Como la formación literaria de Arcelio Ramírez, propiamente tiene una honda raíz nativista, más que nada esmeraldeña, no es posible prescindir de sus trabajos en la ubicación precisa de esta Selección de Cuentos, tanto más que sus jugosos principios grancolombianos lo llevan al sincero aprecio de lo nuestro, por lo que se lo considera, en este campo, como uno de los buenos esmeraldeños que han ayudado a dar pauta en asuntos literarios y donde irrumpió con voz propia y nueva en tiempos en que casi era un crímen hablar de lo nuestro.- La crítica seria se ha ocupado de sus libros y de su obra en general en elogiosos conceptos. Justino Cornejo, Nicolás Jiménez, Telmo N. Vaca, Sergio Núñez, Víctor M. Rendón, Rodrigo de Triana, Augusto Arias, César Névil Estupiñán, Horacio Drouet, entre otros nacionales. Es miembro correspondiente de la Casa de la Cultura y SubDirector de «Tierra Verde».