MORENO Y MORAN MIGUEL

MAGISTRADO.- Fue el quinto y último hijo del matrimonio formado por Manuel Ignacio Moreno y Silva – Santistevan, natural de Guayaquil, Regidor en 1786, certificó su nobleza ante el Cabildo en 1802, Regidor Perpetuo en 1811, que había casado en Guayaquil el 79 con su paisana Manuela Moran de Buitrón y del Castillo.

El joven Miguel terminó sus cursos elementales en su ciudad natal, pasó al Colegio de San Carlos en Lima donde destacó por la brillantez de sus estudios. Posteriormente ingresó a la Universidad de San Marcos y siguió la carrera de Derecho hasta graduarse de Abogado. Mientras tanto desempeñaba la cátedra de matemáticas en San Carlos y de Digesto Romano en San Marcos.

En 1806 fue designado Rector del Seminario Conciliar de Cuenca no obstante ser un seglar y estando en dichas elevadas funciones le sorprendió la revolución quiteña del 10 de Agosto de 1809, colaborando con el Obispo Quintian y Ponte de Andrade en los preparativos de la contrarrevolución.

En 1812 pasó a Quito como Fiscal interino de la restablecida Audiencia y casi enseguida fue electo Diputado a las Cortes Generales de Cádiz.

Entonces realizó el largo y penoso viaje. Pronto se hizo conocer por su criterio conservador y absolutista, quizá por ello fue nombrado Vocal de la Junta Suprema de Censura, pero disgustado del giro liberal que tomaban las sesiones se separó de ellas y cuando en 1814 Fernando VII declaró el absolutismo y disolvió las Cortes, estuvo entre los que concurrieron al besamano regio en el Palacio Real, tras lo cual el monarca le revalidó su título de Diputado que había sido anulado, con los nombramientos de los demás Diputados en Marzo anterior.

En 1815 le fue ofrecida la Presidencia de la Audiencia de Quito, honor que rehusó por delicadeza personal por cuanto en estos territorios vivía su numerosa parentela; entonces pasó con iguales funciones a la de Guatemala, casado en el Puerto de Santa María con María Dolores Maissonave y López nacida en la vecina ciudad de Cádiz en 1793, hija legítima de Pedro Maissonave Lanusse, de Bayona, Francia y de Luisa López y Sánz, de Sevilla.

En 1822, durante el Imperio del General José Itúrbide, fue Regente de la Audiencia y Ministro del Tribunal Supremo de Justicia de México y al volver la república renunció y se trasladó airadamente a España, llevándose a los suyos, pues sus sentimientos monárquicos no le permitían vivir en un país libre y soberano.

En la corte formó parte del grupo de los monárquicos ultra conservadores y le designaron Oidor de la Audiencia de Valencia y luego en la de Madrid. Durante la primera Guerra Carlista en 1831 intervino en un célebre caso judicial. Se trataba de dictar sentencia contra el líder carlista Stéfani y como no le condenó a muerte “pues era enemigo de las medidas extremas y peor durante los períodos de discordias civiles”, el partido liberal le hizo cancelar y privóle de su renta como jubilado. Entonces viajó a Escocia para que sus hijos aprendieran idiomas. En 1834 radicó definitivamente en Cádiz, viviendo en pobreza aunque años después le fue devuelta su pensión y allí permaneció hasta su muerte ocurrida a los sesenta años de edad habiendo testado en Madrid el 23 de Mayo de 1842 y tramitado su ingreso en la Orden de Montesa.

En sus últimos años presenció el ascenso de sus hijos, lo que alegró enormemente esa etapa gris de su existencia.