MORA ORTEGA JORGE

EDUCADOR.- Nació en Loja el 17 de Octubre de 1912 y fueron sus padres legítimos Manuel Filoteo Mora Martínez, Profesor primario, funcionario público de convicciones liberales que conservaba en el salón de su casa tres cuadros: El de su esposa a la que amaba mucho, el de Eloy Alfaro a quien admiraba y una Litografía simbólica de la Patria. Tan noble varón falleció joven dejando a los suyos en la orfandad y sin su benéfico ejemplo y Joaquina Ortega Veintimilla, mujer de mucho carácter. Ambos lojanos, propietarios de la finca “Parucato”, atrás del nudo de Cajanuma, muy extensa y fría por montañosa.

Fue el antepenúltimo de una larga familia compuesta de diez hermanos y nació como todos ellos en la casita familiar de Loja. Su niñez fue sin privaciones, cursó la primaria en la escuela fiscal Miguel Riofrío hasta el quinto grado. Su padre murió en 1924 y le pusieron en el Seminario Conciliar de San José a que estudie para sacerdote pero solo estuvo un año porque dado su carácter alegre y primario, pronto le cansaron los rezos y salió con destino a la escuela de los Hermanos Cristianos donde terminó la primaria. Enseguida pasó al Bernardo Valdivieso formando parte de una jorga burlona y traviesa que por ello sacaba las notas más bajas del Colegio.

En Junio de 1928, al finalizar el quinto curso de secundaria, se sustrajeron los libros de Calificaciones; sin embargo, eran los mejores deportistas y excelentes muchachos. Recuerda como sus mejores profesores a Carlos Manuel Espinosa en Literatura y a Clodoveo Carrión Mora en Ciencias Naturales. Hacía poemas indigenistas y románticos, cantos de angustia, soledad y dolor, amó y fue amado y se graduó de Bachiller en Junio del 32 tras varios años de escarceos literarios en el grupo y revista “Hontanar” que alcanzó gran prestigio bajo la dirección de su profesor Espinosa entre el 31 y el 32 que salieron diez números. Hontanar se editaba en los talleres gráficos del Colegio y colaboraron en ella los alumnos Luis Torres Riofrío, Alfonso Aguirre S. Juan Cueva Ontaneda, Jorge Suárez Buraco, Alejandro Carrión Aguirre, Jorge Mora Ortega, etc. Su Definición decía “Para todos es. I del espíritu de todos se nutrirán sus páginas. A quienes sientan y vivan la palpitación de la belleza y quieran verter en cauces nuevos el sutil veneno de sus pensares, sino en vista les tiende cordial sus manos y les brinda hidalga su generosa acogida. No al caso sino en virtud de un meditado simbolismo, lleva el nombre que tiene la música de un gorjeo y la transparencia humedecida del rocío mañanero: Hontanar.

La revista circuló de inmediato en Quito, Guayaquil y Cuenca. Mandaron colaboraciones Ignacio Lasso, Jorge Fernández. Humberto Vacas Gómez y José Alfredo Llerena desde Quito. Joaquín Gallegos Lara, Enrique Gil Gilbert, Demetrio Aguilera Malta y Jorge Ismael Gandú desde Guayaquil, Alfonso Cuesta y Cuesta, Saúl T. Mora, G. humberto Mata, Manuel Muñoz Cueva y Augusto Sacoto Arias desde Cuenca. Casi todos ellos daban sus primeros pininos literarios pero entusiasmados con su lectura se decidieron a colaborar. Loja pasó a ser un punto luminoso en el panorama cultural del país y tuvo significación nacional. Gallegos Lara comenzó a comunicarse con Alejandro Carrión, surgieron nuevas amistades literarias que después fueron estrechándose o terminando con el tiempo.

Ese año viajó a Quito con su compañero Alejandro Carrión Aguirre a iniciar la carrera de Abogado en la Universidad Central. Sus cuatro hermanos mayores: Bernardo, Luís Felipe, Manuel Alberto y Luz Maria ya eran profesionales y estaba de Ministro de Educación Benjamín Carrión y de Subsecretario Pablo Palacio.

Durante sus primeros tiempos vivió en Quito con Alejandro Carrión. Arrendaban un amplio cuarto en casa de la familia Barreiro Paredes en la Plaza del Teatro, frente a la casa del Obrero. Por las noches tenían la visita de otros estudiantes, igualmente socialistas, tales como Humberto Vacas Gómez, Jorge Fernández, Ignacio Laso, José Alfredo Llerena, Francisco Borja del Alcázar, Alfredo Chávez, los hermanos Eduardo y Nicolás Kingman, Diógenes Paredes y muchos más. Otros eran de mayor edad: Jorge Icaza, Raúl Andrade, Hugo Alemán, Jorge Reyes y Reyes, Alfonso Cuesta y Cuesta, Augusto Sacoto Arias y Pedro Jorge Vera que también residían en Quito. Almorzaban y merendaban con otros estudiantes lojanos en casa de Dña. Rosa Riofrio de Cordova, los sábados concurría a las tenidas en la Granja” de Benjamín Carrión, especie de escuela viva de bellas letras, algo también inolvidable. Por eso se integró al Sindicato de Escritores y Artistas del Ecuador, colaboró en la revista “Sea”, órgano de difusión literaria y artística de sus miembros en Quito y el 34 fue designado Profesor de adultos de la Escuela del Panóptico con seis cientos alumnos, pero el 35 el Presidente Velasco Ibarra clausuró la Universidad Central, interrumpiendo los estudios del joven Mora.

Mientras tanto militaba activamente en el Partido Socialista y fue Secretario de Actas del Consejo Socialista del Pichincha por dos períodos. Era una época de apogeo. Luis Felipe Chávez ejercía la Secretaria General y ostentaba el rectorado de la U. Central.

El 36 volvieron los socialistas a tener influjo político con dos Ministros en el gabinete dictatorial del Ing. Federico Páez y fue designado Oficial Mayor de la Intendencia de Policía y el 37 viajó a Guayaquil como director de la Escuela de Trabajo No. 2.

En 1938 fue Inspector – profesor sustituto en el Colegio Mejía hasta que en Julio del 39 volvió a Loja sin haber culminado la carrera de Abogado, matriculándose en el tercer curso. Al mismo tiempo fue designado Secretario y profesor del Bernardo Valdivieso y tuvo varias funciones en el poder judicial.

En 1944 representó a los estudiantes en el Consejo Universitario y salió electo Presidente de la FEUE de Loja, luchando por la conquista de la autonomía universitaria.

En Mayo participó en favor de la revolución anti arroyista y el nuevo Gobernador Pío Jaramillo Alvarado le nombró Director Provincial de Educación, desempeñándose hasta finales de Noviembre que viajó nuevamente a Quito y comenzó a trabajar en la Contraloría como Jefe de Despacho de la Secretaría General, llevado por su paisano Ángel Felicísimo Rojas.

Tras la dictadura de Marzo del 46 en Julio de 1946 volvió a Loja y el 51 fundó el Club de Leones, presidiéndolo por varios períodos. El 50 se graduó finalmente de Abogado a los treinta y ocho años de edad y fue Agente Fiscal segundo del Crimen. El 54 organizó el Colegio nocturno “Leones de Loja” para ayudar a los obreros e impartirles gratuitamente educación social, consiguió rentas permanentes para su sostenimiento en 1962 y siendo Concejal de Loja logró que se le declare la sección nocturna del Bernardo Valdivieso, con un numeroso plantel de profesores y extenso alumnado. Ese año fue nombrado Rector del Colegio Nacional de señoritas “Beatriz Cueva de Ayora” donde prestó sus servicios por más de veinte años consecutivos.

En 1967 fundó la Escuela provincial para ciegos de la cual fue director en sus dos primeros años, hoy es el Instituto Fiscal para ciegos “Byron Eguiguren” y sigue funcionando en el terreno donado por el Club de Leones.

El 65 había viajado a México y a los Estados Unidos y de regreso inició la construcción del edificio del “Beatriz Cueva de Ayora”. Posteriormente adquirió los laboratorios, el Servicio dental, el Departamento de orientación Educativa y Vocacional, el Gabinete de idiomas, la Galería y Sala de profesores, la Biblioteca, el Servicio Médico, etc.

En 1970 fue electo primer Concejal del Cantón, figuró entre los fundadores del “Instituto Indigenista” núcleo de Loja. El 71 viajó a Europa y estuvo en Rusia invitado por dicho gobierno, con Humberto Vacas Gómez, José Alfredo Llerena, Rafael Borja, Mario Suárez Salvador. El 75 recorrió China, Tailandia, el Oriente medio, India, Turquía, Grecia, Italia y España.

En 1977 fue vocal del Directorio del Núcleo de Loja de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Entre 1979 y el

81 fue Gobernador de Loja durante la presidencia de Jaime Roldós Aguilera, renunciando tras la muerte del mandatario El 80 editó “Relatos y Siluetas” en 170 págs. con prólogo de Alejandro Carrión. Son seis relatos de bravos cuentos en los que la realidad se mezcla con el delirio, aparte de las nueve siluetas biográficas. Este primer libro suyo recogió algunas de sus producciones que andaban dispersas en diarios y revistas de su provincia. A principios de los 80 dio la vuelta al mundo para llegar al Japón y a los países del Medio Oriente.

En 1984 dio a la luz “Poemas y Canciones” en 118 págs. con un agudo sentido del humor muchas veces resuelto por lo grotesco, siempre jocundo.

Dotado de infernal alegría, ha sabido vivir con una generosidad que la vida nunca ha podido dominar. En 1986 recibió la medalla al Mérito Educacional de primera clase.

Tiene inédito ‘’Reestructuración Jurídica del Estado” con enfoques sobre las dictaduras y el acontecer político del Ecuador en la década de los años 1970 al 80, los partidos políticos y sus líderes, título del libro que concuerda con el de su columna periodística mantenida en el Diario “El Mundo” de Loja con el pseudónimo de “Alamarada Cid”

Su creación literaria, producida a saltos y con largos intervalos, es una actividad extracurricular, pues siempre ha sido más maestro que abogado o cualquier otra cosa, quizá por eso su figura se tornó solo regional sin alcanzar niveles de importancia nacional como en otros compañeros generacionales suyos.

Alto, blanco, rasgos regulares, pelo negro. Atento, cordial, educado y sumamente servicial y útil al prójimo.