Montufar y Frasso Juan Pío.

  • MONTUFAR Y FRASSO Juan Pío. : Quito /761. – Ha muerto después de dolorosos días que siguieron a su último parto, por complicaciones insalvables, escapándose también de sus garras, implacables y eternas, el nuevo vástago Joaquín María José, a quién se le administrara privadamente las aguas bautismales por caso necesario, sumiendo en profunda nostalgia al sentimental Presidente, al extremo de casi “perder e1 juicio” y adoptar la “manía de golpearse la frente con la palma de la mano, exclamando: ¡ Muerta mi Rosita, y yo viviendo”. En verdad, el quebranto fue tal que después de dos meses fallece también, presa de fiebre maligna, un día jueves 22 de Septiembre de 1.761, a la una y media de la tarde. Tan rápida fue su enfermedad que no resistiera sino cuatro días únicamente el 18. En este tiempo moría mucha gente en Quito, destrozada te fiebre y de nauseabundas manchas en la piel fallecida al segundo o tercer día, diezmándose asombrosamente la ciudad y prefiriendo los habitantes abandonarla por varios meses. “Por las calles solitarias se veían vagar, buscando alimento, los animalillos, que la gente del pueblo suelen conservar ordinariamente en sus habitaciones. Hiciéronse rogativas públicas y se sacaron procesiones devotas por las calles: la más ,memorable fue la de los agustinos, por la ocurrencia de presentar a la imagen del Señor 11amado de la Portería con una espada desnuda en la mano, cosa que aterró a los espectadores y les hizo prorrumpir en 1lanto, por el aspecto adusto y temible que tiene el rostro de aquella santa imagen”. por una repugnante epidemia. Quien era atacado de queman- Marqués de Selva Alegre, éste último logrado el 13 de Julio del mismo año, “Firmado de su Real mano, y refrendado por don Fernando Triviño, Secretario del Rey Nuestro Señor”. El honorífico cargo administrativo le ha importado nada menos que 32.000 pesos fuertes, que los consignara, con mueca despectiva y arrogante, mucho tiempo antes, en la Tesorería de Madrid, para luego esperar pacientemente en el Cuzco Virreynal seis largos años de gobierno que le faltaban Eza Fernando Sánchez de Orellana para dejar el poder.