MALDONADO ESTUARDO

ESCULTOR. – Nació en Píntag, provincia del Pichincha, en 1930. Su padre era Teniente Político y su madre costurera, hacía vestidos, camisas. Fueron once hermanos, de los cuales sobrevivieron la mayor parte. Tuvo una niñez campesina y feliz, toreaban novillos, montaban potros, chanchos, lo cual no es fácil pues los chanchos salen corriendo y paran en seco, haciendo caer al jinete a pesar de que pudiere estar agarrado de las cerdas.

Desde los cinco años que entró a la escuela “Gabriel Noroña” de Pintag, todos los niños pintaban pero Estuardo era el mejor. Su profesor Segundo Herrera, quien también dibujaba, empezó a estimularlo.

Por esos días halló labrando la tierra un pedazo de arcilla de aproximadamente veinte centímetros que contenía el símbolo de la S angular, que debió impresionarle y guardar en su mente por años, al punto que transformó dicho símbolo que se vuelve un módulo para componer diversas obras que a través de la geometría se prolongan hacia una apertura extraordinaria, posibilitando la interpretación de la energía de la naturaleza.

A los trece años empezó a trabajar para un rico hacendado pero al poco tiempo decidió viajar a Guayaquil huyendo de un castigo injusto de su padre, que era muy severo. Uno de sus hermanos mayores ya estaba viviendo en el puerto principal y le acogió cariñosamente. Empezó a trabajar en una tienda de abarrotes, era un muchacho pobre, bastante tímido y en eso se abrió la Escuela Municipal de Bellas Artes y su hermano lo matriculó y mantuvo en su casa. Entre sus compañeros tuvo a Enrique Tábara, a Ana von Buchwald. Recuerda a sus profesores Alfredo Palacio en Escultura y a Hans Michaelson en pintura, los desnudos se realizaban con modelos pero luego empezó a trabajar con “sus enamoradas que se prestaban y en este sentido tuvo bastante éxito”.

En 1948 quiso viajar en un barco de la Flota Grancolombiana de Vapores pero le faltaba la libreta militar, por lo cual debió realizar el servicio militar y le tocó en Cuenca, donde sus compañeros se admiraban de su facilidad para modelar figuras. Entonces Carlos Zevallos Menéndez que presidía el puede hacer un edificio, una ciudad.

Su política como escultor radica en producir objetos de variadas formas tridimensionales que conserva pues no es amigo de vender mucho, solo lo necesario para vivir.

En su accionar acostumbraba dividir los espacios en los cuatro reinos para unir los diversos elementos que veía en el aspecto espacial, en el social, en la multiplicidad de seres de la tierra y en los que vuelan.

El 2009 recibió el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo en actividades artísticas, de manos del presidente Rafael Correa. Al año siguiente presentó una Exposición Itinerante denominada “Valdivia, cultura madre de América”.

Piensa que los artistas tienen que trabajar y pensar, socavar en el interior de las cosas para llegar a ser originales.