KINGMAN RIOFRIO EDUARDO

PINTOR.- Nació en Zaruma, provincia de El Oro, pero él siempre se definió como lojano sin serlo realmente, el 13 de Febrero de 1913. Fueron sus padres el Dr. Edward L. Kingman (1850- 1936) médico natural de Newton, Connecticut, USA,quien arribó al Ecuador a finales de 1905, el 12 de Mayo del 6 se examinó en el tribunal de la Facultad de Medicina de la U. Centralpresidido por el decano Dr. Manuel María Casares, fue declarado apto para ejercer la medicina en nuestro país y puso consultorioen la plaza de la Merced en Quito. En 1907 arribó a la provincia de Loja atraído por la “South Américan Development Company” encuyo campamento minero de Portovelo trabajó por espacio de nueve años hasta 1916 que regresó a Quito donde permaneció pocos meses y finalmente volvió a los Estados Unidos dejando la suma de cien mil sucres a su familia ecuatoriana. Posteriormente les enviaría cien dólares mensuales por medio del Banco Italiano en Guayaquil y Rosa María Riofrio Riofrio (1876)   culta y creativa,lectora de novelas, viuda del comerciante ibarreño César Córdova Andrade en quien tenía dos hijos llamados César Augusto yFilomena cuando se unió al Dr. Kingman. Su segunda familia, los Kingman Riofrío fueron tres: Eunice casada con el danés Ketiel Vorbeck, Eduardo el pintor y Nicolás el novelista.

El Dr. Kingman y su familia vivieron en Zaruma algunos años, luego pasaron a

Loja, a la antigua casa de su esposa en la calle Diez de Agosto cerca del Molino pero un buen día él partió dejando una suma considerable que entregada a terceros para que la administren se perdió en corto tiempo y advino la pobreza en 1918.

Doña Rosa habitó la casa solariega donde disfrutaban de una vida tranquila y su hijo Eduardo, de escasos cinco años, dibujaba sobre las paredesutilizando los carbones de la cocina. De esos tiempos se conserva un dibujo que registra la arremetida del alguacil en su casa cuando la fueron aembargar. Quizá por eso el niño creció con un carácter reservado, se escondía por los rincones o tras los matorrales del huerto dando lugar a su apodo familiar de Cusho. Ese aspecto de su carácter contrarrestaba con cierta picardía y malicia que ponía en las bromas que gastaba a susamigos.

En estas difíciles circunstancias doña Rosa viajó con sus cinco hijos a Quito en busca de mejores horizontes. Primero salieron a lomo de mula hacia Puerto Bolívar para tomar el vapor a Guayaquil y de allí viajar dos días en tren. El trayecto sirvió para que los niños vieran la escena de los indios que transportaban grandes bultos a sus espaldas. Años más tarde pintaría por eso a “Los Guandos.”

Primero vivieron con los Córdova, después alquilaron una casita situada en las afueras donde el tranvía torcía por la Diez de Agosto hacia la Colón y fue matriculado en la escuela pública anexa al Normal Juan Montalvo, situada en la calle Veinte y Cuatro de Mayo.

Con su hermano Nicolás diariamente tomaba el tranvía pero cuando no había dinero tenían que caminar casi varios kilómetros hasta llegar a las faldas del Pichincha. Allí realizó la primaria y como dibujaba desde niño, al terminar el primer curso de secundaria en el instituto Mejía, dequinceaños en 1928, clandestinamente decidió cambiarse de oyente a la Escuela de Bellas Artes que funcionaba en el parque de la Alameda bajo la dirección del pintor Víctor Mideros, quien “pasaba de una pintura indigenista hierática por lo estilizada hacia regiones de simbolismoconvencional e ilustración bíblica colorista y efectista, con predilección por lo escatológico.” Allí también enseñaba su hermano el escultor Luís Mideros que influía sobre el gusto semi clásico reinante, poco creativo pero con aprendizaje de la anatomía. Los alumnos se rebelabansecretamente

contra esas formas alejadas de la realidad y hasta domesticadoras, sin que por ello renunciaran al arte de los maestros

De 1930 es una pequeña acuarela titulada Capilla del Consuelo con juegos de luz y sombras. Del 31 es otra acuarela titulada Velorio conpersonajes silenciosos y tristes, posiblemente motivada por el fallecimiento meses antes de su hermano mayor César Augusto Córdova Riofrio a causa de una pulmonía. Entonces la familia se trasladó a Guayaquil esperando disipar el dolor de dicha pérdida y alquilaron undepartamento cercano al mercado Sur que pronto se llenó de jóvenes intelectualizados porque doña Rosita era una dama vital “que nosdeslumbraba con sus agudas observaciones y nos confortaba con sus consejos”.

Para hacerle un hombre de provecho su madre le puso a estudiar números en una escuela contable que funcionaba por las noches pero casinunca asistía a clases para dedicarse a conversar en una banca del pequeño parque Montalvo o en uno de los muelles de balsa que circundaban la ría, sin embargo, como pintor ganó algún dinero desde el 32 al 35 dibujando con poco interés en el diario “El Universo” dos tiras cómicas tituladas: 1) Don Pío y Lux, y 2) Saetilla Caradura, ilustrando portadas conmemorativas de acontecimientos históricos y elresumen semanal de la política que escribía el periodista Orión Llaguno.

Por entonces el diario “El Telégrafo” editaba una hermosa revista semanal, en muy buen papel, titulada “Semana Gráfica”, en la que aparecieron obras de los más destacados escritores del momento profusamente ilustradas con fotografías y dibujos de Virgilio Jaime Salinas.Varios cuentos y relatos cortos también fueron ilustrados por Eduardo.

La bohemia artística y literaria le atraía pues existía una gran unión entre los escritores y pintores, de manera que compartió su tiempo con su hermano Nicolás, ganador con “Muelle viejo” de un concurso de relatos organizado por Enrique Gil Gilbert entre sus alumnos de literatura delColegio Vicente Rocafuerte y como muchacho curioso y espectador formó parte del grupo que se reunía en la buhardilla de Joaquín Gallegos Lara (Demetrio Aguilera Malta, Galo Galecio y sobre todo con Enrique Gil Gilbert) quien era su mejor amigo, compartiendo en sesiones diariasde ideas, aspiraciones

y pasión. Un impacto y una ruptura en una época en la que se lucía la pintura de Víctor Mideros y las acuarelas de Espín.

En 1933 expuso con Antonio Bellolio en la última muestra de Alere Flamma de ese año algunos “barrios obreros y retratos desafiantes.” Por entonces también pintaban en Guayaquil Eduardo Solá Franco, Alfredo Palacio Moreno, Mario Kirby Maldonado, quienes eran suscordiales amigos.

En Agosto del 34 el crítico español Francisco Ferrandis Albors a) Feafa, alabó desde su columna en El Telégrafo, el trabajo presentado por el joven Kingman en la Exposición de Poemas Murales organizado por la Asociación Escuela de Derecho de la U. de Guayaquil.

Ese año pintó temas de índole social titulados: El Obrero muerto, La Balsa, El Carbonero, que su hermano Nicolás envió al SalónMunicipal “Mariano Aguilera”de Quito, donde un intonso jurado de admisión los rechazó pues no aceptaban la nueva temática indígenay social, ni la deformación de los cuerpos de manera absolutamente radical, anti clásica y anti romántica, pues a criterio de ellos,estas deformaciones solo constituían simple truculencia. Uno de los miembros del Jurado llegó a decir: En mi casa no entran los indios ni en pintura. “La gente se reía con nuestros cuadros. Recuerdo que entre los miembros del jurado estaba Jacinto Jijón y me contaronque él se cogía la barriga de la risa.”

Entonces los exhibió en la Escuela de Derecho y volvió con su familia a Quito, alquilaron una vivienda en el sector de la iglesia deSanta Clara de San Millán cerca de la avenida Colón, Eduardo fue designado secretario de la Escuela de Bellas Artes y sus cuadrosvolvieron a presentarse en 1935 en el “Mariano Aguilera” y al revés del año anterior, un jurado compuesto por Gonzalo Escudero, Pablo Palacio y Antonio Salgado premió su óleo “El Carbonero” y le dio el espaldarazo de la fama que tanto necesitaba. Además, al premiarlo, declararon que no interesaba si los colores eran reales y que la proporción de los miembros no era esencial a la corrienteexpresionista, de manera que se abrió nuevos cauces a la pintura nacional hacia lo imperante en Europa y los Estados Unidos. El Carbonero entraña un naturalismo específico relativo a una figura humana.

Ese año también pintó un óleo de grandes dimensiones titulado “Los Guandos”, reputado no sin razón el mejor de sus cuadros, con hombresagobiados bajo el peso bestial de una carga que simboliza un sistema.

El 36 el Sindicato de Escritores y Artistas (SEA) con matriz en Quito realizó la primera Exposición del poema mural ilustrado. Mas, la situación económica familiar no cambiaba, pues la pintura no era considerada una profesión y no existía la costumbre de adquirir obras de arte. Su madre mantenía una pensión familiar en el sector de la iglesia de Santa Clara de San Millán muy cerca de la Avenida Colón, casi siempre llena de estudiantes lojanos mientras Eduardo alternaba con gente de izquierda como Benjamín Carrión, Alejandro Carrión, Pedro Jorge Vera y PabloPalacio. Carrión había estado en México y admiraba los murales de Diego Rivera, cuya escuela de pintura abandona la delicadeza y el detallismopara conseguir la belleza a través del efecto rudo de una verdad descarnada, en muchos casos denunciadora de una injusticia, que en el dibujo acentuaba lo que se quería decir. Kingman ya había pintado al indio, siguiendo el ejemplo de Camilo Egas que está considerado el introductorde la corriente indigenista en la pintura del Ecuador, pero correspondió a Kingman ahondar en la interioridad de esos seres sojuzgados por siglos, solitarios, empobrecidos, acobardados y por esos caminos también trató lo urbano, con su carga mestiza, chola y popular.

En 1937 realizó en los Salones de la Sociedad General de Empleados de Guayaquil su primera Exposición individual bajo el auspicio de laAsociación de Bellas Artes Alere Flamma con veinte y seis óleos, pasteles y grabados, pues pintaba regularmente, sobre todo retratos. Queda un auto retrato al carboncillo y un espléndido óleo titulado “Auto retrato con mi madre.”

La crítica lugareña comentó que retirado de la actividad periodística, en un ambiente de mayor estudio y serenidad, ha perfeccionado susdotes naturales, estructurándose para el arte de gran aliento y contenido. Kingman figura en la vanguardia artística como vigoroso interprete de motivos indígenas.

Poco después partió con los suyos nuevamente a Quito, asumió la dirección de la revista del Sindicato de Escritores y Artistas (SEA) en cuyasportadas aparecían sus Grabados en madera junto a las colaboraciones de

Leonardo Tejada y Abraham Moscoso y se publicó en la Editorial Atahualpa su Album o colección de veinte xilografías (grabados en madera)titulada “Hombres del Ecuador” con textos en verso de Alejandro Carrión, Augusto Sacoto Arias y Pedro Jorge Vera, titulados Claro pintor de mediodías, Pintor de la angustia y Levantamiento del paisaje y del hombre.

La serie se compone de imágenes de campesinos serranos y aunque prometió una segunda Serie sobre temas y gente de la costa, ésta nunca apareció. Es que el país estaba pobrísimo, las gentes no tenían la costumbre de adornar las paredes y los cuadros no se vendían, solode vez en cuando a alguien se le ocurría solicitar un retrato.

En septiembre del 1938 expuso por primera ocasión en el exterior invitado por Benjamín Carrión que estaba de diplomático en Bogotá.Fueron doce óleos y veintiocho acuarelas y grabados que afianzaron su fama como artista pintor.

Junto a Bolívar Mena Franco había sido designado por concurso uno de los dos pintores jóvenes ecuatorianos que ayudarían al maestro Camilo Egas en los murales de los pabellones para las ferias mundiales de New York y San Francisco. Kingman y Mena arribaron el 31 de Diciembre a New York y trabajaron en esa urbe durante el año 39 pero el inicio de la II Guerra Mundial cortó prácticamente su estadía en los Estados Unidos; sin embargo, vivió los primeros meses de 1940 en San Francisco decorando el pabellón ecuatoriano de la Feria. El Museo de Arte Moderno de New York adquirió por entonces su óleo “Los Chucchidores.”

En este período su pintura y grabado expresionistas están influenciado por los muralistas mexicanos cuyas obras conocía a través derevistas y publicaciones, cuyos orígenes más lejanos se hallan en los grupos alemanes de principio del siglo XX que preconizaban launidad campo ciudad, usaban el color fuerte, buscando expresar las experiencias sensoriales y las impresiones visuales a través de las imágenes; sinembargo, la corriente plástica ecuatoriana tenía inserto un discurso indigenista de denuncia, basado en la lucha contra el feudalismo económico imperante y liberado del tutelaje artístico europeo, de manera que se quería expresar con fuerza lo netamente andino, por sobre cualquier tipo de influencia.

De vuelta a Quito a finales de ese año figuró entre los propulsores del Salón de la Sociedad de Escritores y Artistas denominado Salón de Mayo, realizado en contrapunto con el salón oficial Mariano Aguilera, pues convocaba a todos los artistas y estaba libre delas barreras de admisión. Entre los años 40 y 43 dirigió con su hermano Nicolás Kingman Riofrío la Galería de Arte Caspicara que funcionó en un local alquilado en la García Moreno No. 3 entre Chile y Mejía, espacio abierto al arte en cuyos salones se realizarontrece exposiciones muy importantes y la primera de Fotografías que se tiene memoria en Quito.

En 1941 había recorrido Perú y Bolivia contemplando en toda su grandeza el pasado andino, recibiendo las influencias del indigenismo de José Sabogal y Julia Codecido, este viaje es el que más incidió en su arte. El

42 exhibió en la muestra de arte contemporáneo indoamericano (de los países andinos: Ecuador, Perú y Bolivia) en el NewarkMuseum de San Francisco y en el Museo de Bellas Artes de Caracas donde el público pudo admirar veinte y dos grandes óleos ycatorce acuarelas que arrollaron por su “hirviente crudeza, gran contenido humano y fuerza emocional”. A su regreso comenzó apintar cuatro grandes murales en La Granja, propiedad de Benjamín Carrión en Conocoto que ya no existen porque fueron realizados al fresco, pero ha quedado una foto en blanco y negro donde se aprecian numerosas figuras abigarradas, los colores fuertes, con gente viviendo, gozando, sufriendo.

En junio del 42 participó en el IV Salón de Mayo realizado en Latacunga con cuadros donde la temática indigenista había dado paso aotra menos localista y más universal porque el arte ecuatoriano desembocó en la deformación grotesca en la imagen del indio perdiendo coherencia entre trabajo artístico y mensaje ideológico.

El 43 fue un año decisivo para su arte pues declaró la necesidad de abandonar la temática indigenista convencido que los valores plásticos de una obra son de mayor importancia que su discurso, comenzando a experimentar con colores, formas, composiciones, creando escenas de la vida cotidiana.

Pintó “La Visita” un óleo en formato mediano que ha llamado mucho la atención por el mensaje psicológico que encierra (intimismo cotidiano y familiar al que no podían acceder los

niños de la casa) Después vendrían varios grandes trabajos pictóricos por sus proporciones y medidas como el del Instituto de Altos Estudios Nacionales, el de la Capilla del filosofado de San Gregorio, en el club Campestre El Prado y en el Templo de la Patria en los altos del Panecillo.

En 1944 decoró para el Ministerio de Agricultura la Exposición de Industrias con dos cuadros murales, simbolizando la sierra y el litoral. Seconservan las acuarelas que sirvieron de bocetos, apreciándose un trabajo retórico, encaminado a comunicar un discurso que promoviera el desarrollo de la nación.

Hernán Rodríguez Castelo ha dicho que por entonces llegó a su plenitud con grandes composiciones donde la luz del fondo se fue depurando de cualquier efectivismo y el color enriqueciendo sin perder gravedad. Además, el dibujo fue cediendo a una integración con la pintura; en suma,síntesis tensa, vibrante, de enorme plasticidad.

I en esa hora, la más alta de su vida, cedió a la bohemia tremenda de su generación. Era secretario profesor en la Escuela de Bellas Artes, empezó a hacer grabados, estrechó aún más sus lazos de amistad con Jorge Icaza, Alfonso Cuesta y Cuesta, Luís Moscoso, Carlos Rodríguez, Diógenes Paredes. “Eramos íntimos, como hermanos. Tomábamos la vida con ligereza por decirlo así, noctámbulos impenitentes, bebedores de alcohol, soñadores a tiempo completo… Quizá por eso se dedicó a buscar el dolor de la gente.”

El 45 fue designado miembro fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; al poco tiempo, con los ochenta mil sucres ganados en el Ministerio de Agricultura, viajó por segunda ocasión hacia los Estados Unidos. Vivió y estudió un año en la Escuela de Bellas Artes de San Francisco con una beca y ayudándose con la clasificación de miles de fotografías que sobre arte latinoamericano encontró en el Museo de Arte Moderno de dicha ciudad donde pudo exponer sus obras en Junio del 46 merced a la ayuda recibida de su directora Grace Mac Cann Morley. Entonces se exhibieron dos cuadros muy especiales titulados “La Hora Obscura” y “La Mano de Dios” que llamaron la atención por su hermosura, belleza,colorido y por el mensaje de solidaridad humana que encierran y solicitó otra beca al John

R. Guggenheim Foundation pero no la consiguió.

El 47 se trasladó a New York, realizó bocetos, dibujos, un cuadro pintado el día de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, etc. vivíaen un edificio de la Avenida Columbia, dentro del barrio Chino.

Sus relaciones de San Francisco le sirvieron para figurar en la Exposición colectiva realizada en la sede de la Unión Panamericana de Washington entre abril y mayo del 47 al lado de los más célebres artistas latinoamericanos de su tiempo. La revista Time editó en su Galeríafotográfica su obra “La Hora Obscura” y le colocó entre los grandes pintores por sus poderosas manos, símbolo desasosegado de fuerza ydesde allá mandó a la Casa de la Cultura de Quito tres telas y ganó el Premio Nacional de Pintura. Su tema predilecto le dio la reputación de ser“el pintor de las manos”, calificativo que ni rechazaba ni aceptaba, diciendo que las manos solo eran parte de la figura.

En Enero del 48 volvió al país, colaboró en la revista “Letras” de la CCE. Su estadía en los Estados Unidos de casi cuatro años no significó nada alartista que estaba formado y tenía técnicas y objetivos propios. Después ha opinado que hasta reniega de ella, como también de un período abstracto por el que anduvo en los años 56 al 59.

En Enero del 48 dictó una Conferencia en el Centro Ecuatoriano- Norteamericano de Quito.   Para ese tiempo ya tenía discípulos yseguidores, uno de ellos era Oswaldo Guayasamín quien resultó el mejor de todos. En Marzo se posesionó del cargo de Director del Museo de Arte Colonial e inició el primer Catálogo del Museo que logró completar y editar en 1951, allí permaneció por espacio de veinte años. El 49expuso en dicho Museo veintiséis óleos con motivos populares y colores frescos, briosos, alegres. El mundo parecía sonreírle en brazos de la fama. Dominaba la composición, el color y su temática estaba a tono con la democracia que el país vivía, promesa de cambios y tiempos mejores; sin embargo, ni aún así pintaba mucho, pues siempre fue parco en sus producciones y existen cuadros que no logró terminar, otros en cambio le salían de corrido, todo dependía de su estado de ánimo.

En 1950 publicó en Letras del Ecuador un artículo largo sobre las Artes Plásticas con agudas reflexiones sobre la trayectoria seguida desde la década de los años treinta que fueron muy fructíferos, casó con Bertha Jijón Ante

y tendrán tres hijos. Ella era una mujer de mucho carácter y logró enderezar su vida hacia un matrimonio feliz pero tuvo que batallarcontra la bohemia de su esposo hasta que lo puso en vereda, aunque siempre tendía a escapársele pues era un bebedor fuerte. Al pocotiempo adquirieron una casa en la calle La Pradera en el sector del Batán.

En 1953 obtuvo el I Premio del V Salón de Artes Plásticas y por recomendación del Jurado la CCE adquirió sus obras “La Cajonera”, “La Candela” y “La Sed”. El 55 expuso en Guayaquil cuarenta obras, meses más tarde volvió a exponer invitado por el Alcalde Carlos Guevara Moreno que inauguró esta segunda muestra con un discurso de carácter político, refiriéndose al artista como fiel a la causa delpueblo.

El 56 expuso en Bogotá y en Caracas y abandonó el cromatismo inicial por la búsqueda de nuevos caminos hacia la simplicidad delblanco y negro donde se funden los demás colores en el icromatismo de belleza absoluta. El 57 la búsqueda fue aún más allá y comenzó a dar rienda suelta al dibujo presentando setenta y dos obras en Quito y Guayaquil con figuras difusas como “Prisionero Nuclear”,luego vendría “Niños y Satélites” donde la composición y el dibujo libre lograron amalgamarse en una visión cósmica de trazos helicoidales de suprema hermosura.

El 58 ganó el Primer premio en el “Mariano Aguilera” con “Yo el prójimo”, visión aterradora de un mundo en crisis y sin embargo, apesar de la fuerza de esa figura descarnada que incita a muy diversas conclusiones, la crítica nacional le pidió que dejara la evasión abstraccionista y volviera al hombre. “Hay que recuperar a este gran pintor, ha renunciado a lo real, se ha vuelto antiartístico…” aunque solo llevaba tres años de abstraccionista.

Entonces, habiendo fallecido su madre en Mayo, el pintor se dio tiempo para pensar y fueron años de retraimiento

¿De crisis espiritual? y deambuló por las numerosas tendencias, casi no pintó. Dicen que nuevamente bebía mucho. Sin embargo el 62 incursionó en la ilustración de una Historia del Ecuador, un proyecto educativo del Ministerio de Educación, editado ese año y el 63 expuso en la Galería Romano de México.

Desde entonces su visión cambió y comenzó a pintar un austero mundo de ocres y grises. El 64 ganó el concurso nacional de diseño decine o estampillas

recordatorias de la matanza de los misionero norteamericanos a manos de un grupo. Huaorani de la Amazonía ecuatoriana. El 66 presentóuna muestra en el Museo de Quito. El 68 produjo espléndidas telas de una profundidad y belleza antes no logradas como “Figura abatida” y“Figura de Procesión”, notándose que la composición se ha simplificado en algunos casos a una sola figura. El 69 “Plegaria” es su última gran obra de transición a través de la pobreza de colores buscada como arma para expresar mejor un mensaje, una especie de tenebrismo de sigloXX, que Guayasamín copió y mantuvo muchos años en su serie la Edad de la ira.

El 71 expuso en el Banco Interamericano de Desarrollo de Washington y el 72 se involucró en la reorganización de la Casa de la Cultura Ecuatoriana dispuesta por la dictadura militar del General Guillermo Rodríguez Lara.

Ese año sorprendió a todos por el dolor que había redescubierto. Algunas figuras tenían estampados similares al colage, otras eran tan descarnadas que parecían flotar en la tela y dictó una conferencia en Loja sobre el “Arte de una Generación” donde explicó sus nuevas motivaciones: “el mundo de la religiosidad y la fiesta popular así como las escenas cotidianas emotivas de seres anónimos”. Las procesionescobraron para su arte un valor incalculable y no es que hubiere renunciado a sus ideas socialistas de los años treinta y cuarenta sino que había comprendido que en los pueblos aún se mantiene viva una profunda religiosidad. Es necesario aclarar que en Kingman nunca tuvo cabida eltraspantojo marxista imperante en su época y que finalmente terminó con la caída del muro de Barlín entre el jueves 9 y el viernes 10 de noviembre de 1989.

El 73 le fue concedida la Medalla al Mérito Artístico de la Municipalidad de Guayaquil. El 74 expuso en la Maxwell Galleries de San Francisco y el 75 recibió la Condecoración Nacional al Mérito en el grado de Comendador.

Esta época coincidió con su alejamiento de Quito que le resultaba una urbe opresiva para sus nervios. En el pueblito de San Rafael, ameno porsu verdor y en el menos frío valle de los Chillos, en plena campiña, a solo quince kilómetros de la capital, adquirió una antigua panadería conhorno y todo, que la adecuó para casa y museo con exquisito gusto, denominada “La Posada de la

Soledad.” Esto le fue posible porque había comenzado en el Ecuador una bonanza económica o era petrolera.

En la Posada el ambiente está rodeado de un río rumoroso que corre por entre árboles movidos por el viento que le recordaba a suañorada campiña lojana. A lo lejos se observa una vieja capilla con campanario, y prácticamente aislado pero cercano a todos, vivió feliz, tranquilo y dedicado por entero a su arte que depuraba con gran respeto pues siempre había sido serio y responsable, aunque él sejuzgaba un hombre conflictivo, intolerante; y a tales extremos llegó en el respeto a sus obras, que al tener dudas o encontrarse inconforme con lo que estaba haciendo, se sumergía en la neurosis y dejaba de pintar dos o tres meses, para madurar posibles soluciones, nuevoscaminos, otros tratamientos. “Con un pintor así no caben dudas sobre su obra.” Esta fue su etapa de mayor producción artística.

En la Posada, entre tangos y milongas de la vieja guardia, fabricaba sus bastidores a mano, tomaba café, fumaba, silbaba a dúo con unperiquito del patio y pintaba. La Posada y el campo le llevarían a redescubrir los colores enriqueciendo y afirmando su paleta, tonoscálidos y relucientes que conservó hasta el final.

El 74 produjo un tríptico sobre la procesión del Señor del Gran Poder y volvió a las Galerías Maxwell de San Francisco tras un breve período como miembro de la comisión de fiscalización y reordenamiento de la Casa de la Cultura y de elaboración de una nueva Ley deCultura. El 76 expuso en París.

En la década del boom petrolero (72 al 82) produjo una mayor cantidad de cuadros frente a un mercado frenético formado porcoleccionistas privados y por la banca e instituciones del gobierno pero nunca copió o imitó y jamás sufrió la angurria de atesorar dinero;sin embargo, corresponde a estos años una serie de cuadros donde la simplificación de las figuras es el motivo central o simplemente lasmanos y nada más.

Kingman persistió en la temática religiosa y aunque no era practicante concurría a la misa dominical y en sus obras siempre se respira unavaga religiosidad. El 81 la Cancillería abrió una Muestra retrospectiva con ciento ochenta y una obras suyas, indudablemente no estabantodas

pero si las más representativas de una vida dedicada por entero al arte. De allí en adelante lanzó una carpeta con grabados.

Del 83 es un tríptico de San Francisco en rojo, hermoso por su síntesis y simplicidad más que por el dibujo o su composición,presentando las tres facetas de la personalidad del santo: Su devoción, el amor a la naturaleza y su compromiso con el hombre, ainstancias de Hernan Rodríguez Castelo que practicamente tuvo que suplicar, lo cual me contó personalmente, fue adquirido por el Banco Central del Ecuador y se expuso el 85 en el Salón del Arte Sacro Contemporáneo celebrado en Guayaquil (1)

El 86 se trabajó un Video sobre su vida y su obra. El 87 recibió el Premio Nacional Eugenio Espejo en artes plásticas y el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Loja. Al recibir El Espejo dijo: Nada me ayuda a explicar mi labor, a no ser el hecho de habervivido mucho, o acaso, que esa larga vida se ha visto impulsada por una intensa pasión, encontrar un lenguaje adecuado para expresar el sentir de un pueblo, el pueblo de mi Patria, al que amo y el que me ha mostrado el camino para que una obra de artepueda ser digna de representarlo sin mentiras ni disfraces. Con esa noble materia he moldeado mi obra cuyas cualidades – si las tiene – no soy el indicado a juzgarlas, pero quedará como un honesto testimonio de una manera de sentir a través del arte.

Ese año se rodaron dos diapofilm. Uno sobre su pintura y otro sobre su persona. En 1989 la Alianza Francesa de Quito presentó diezóleos suyos con motivo de la visita del Presidente de esa nación Francois Mitterand. Del 94 es una serie de personas o de parejasdesnudas en actitud de abrazo pero sin dibujar sus rostros pues el mensaje es compartir el momento íntimo del ser humano y recibió la Orden Honorato Vásquez del Ecuador.

Sus días comenzaban un poco tarde, desayunaba y atendía a sus pericos, al perro y a un gato, después subía a su estudio a revisarapuntes, almorzaba y de tarde comenzaba a pintar porque era la hora de su ángel. En unas obras demora quizá mucho, otras noterminaba, sin embargo no faltaban las que le salían rápido.

Ya sufría de continuos achaques  bronco pulmonares debido a su inveterada costumbre de fumar. Poco a poco se fue agravando su condición a causa de un enfisema y disminuida sus defensas falleció a causa de una leucemia presentada días antes y de

improviso, en su Posada de la Soledad, la noche del 27 de Noviembre de 1997, de ochenta y cuatro años de edad.

El sepelio fue solemne y numeroso el concurso de amigos y admiradores. Al salir el cadáver en hombros de sus más allegados, rumbo al cementerio y a los tristes sones de Alma Lojana, los presentes confirmaron el sentimiento unánime de que había partido uno de los másimportantes artistas ecuatorianos de todos los tiempos. Se iba el maestro, el artista, el hombre, mas quedaba una obra de belleza sin igual.

Kingman fue de todo, desde dibujante (dejó múltiples bocetos) hasta pintor, pasando por grabador y muralista, dentro de una filosofía de vidaajustada a los más estrictos cánones de pulcritud, generosidad y honestidad intelectual.

Otro aspecto importante de su arte es la confección de numerosos murales, unos al fresco y otros a base de materiales perdurables. El primero fue realizado para Benjamín Carrión en su finca “La Granja”. Los demás están en el antiguo Ministerio de Agricultura, en el Filosofado San Gregorio, en el Club El Prado, en el Instituto Geográfico Militar, en el llamado Templo de la Patria. Igualmente ayudó a Camilo Egas a confeccionar su gigantesco mural para la Feria Mundial de New York el 39, hoy perdido irremediablemente por la incuria de nuestras autoridades diplomáticas, que no se preocuparon de retirarlo del stand del Ecuador, como si lo hizo el Brasil con el Mural de Portinari, que seexhibe en Brasilia.

Conflictivo y vital, este enorme pintor nacional tenía aún mucho camino que recorrer en pos del ideal; serio, circunspecto, jamás sufríaangurrias económicas ni utilizaba poses seudo intelectuales. Su carrera comenzó como pintor expresionista por sus ideas político

  • sociales, luego devino en planos de búsquedas constantes del arte por el arte dentro de un indigenismo que fue ahondando a través del dibujo y el color hasta llegar a las raíces mas profundas de esos hombres cansados y sufridos, sin olvidar por ello a lo urbano y mestizo. La era nuclear y las nuevas tendencias le hicieron buscar un abstraccionismo, pero salió de él hacia temas agrarios llenos de color, donde las mujeresy los niños forman un mundo expresado a través de manos y rostros de ricas cualidades y trazos breves, visión realista pero al mismo tiempo optimista, anunciadora de nuevos y mejores días. Ya no estamos frente al indio destruido y acanallado como en “Fin de Fiesta” su patético óleo de 1941, sino frente al mundo esperanzado de “Siembra” que sin embargo no olvida la problemática dolorosa que presenta en otras telas:“Vida que huye”, “Aniquilamiento”, “Intima Plegaria”. Un mundo elemental si, pero expresado con valor único, pues solo se parece a símismo.

I de pintar figuras masculinas pasó a lo femenino y se fundió en rostros de mujeres indias, madres con hijos y sobre todo en manos y en pequeñas aves. Tuvo, pues, una larga carrera vital hacia lo más representativo y sus colores se fueron aclarando y ganando en intensidad y en luminosidad, al punto que al final de sus días, sus acuarelas llegaron a alcanzar la plenitud de una alegría vital en el triunfo absoluto del color brillante en medio de un dibujo simple, simplísimo, pero al mismo tiempo noble y gestual.

Blanco tostado, de estatura baja, pelo negro, grandes manos de artista y campesino, sonrisa fácil y agradable, carácter cordial, modesto, tranquilo, que acostumbraba tomar veinte tacitas de café. Excelente amigo de sus amigos, usualmente se sacrificaba por ellos. Cuandomurió el Dr. Carlos Guevara Moreno su vecino en San Rafael, donó a la viuda un óleo con signos representativos de la vida y trayectoria delCapitán del Pueblo Ecuatoriano, para que los picapedreros de la Basílica de Quito lo plasmen en una lápida, pero la viuda decidió venderloposiblemente en un momento de intensa necesidad económica y se truncó el gesto del artista y amigo, quedando solo el recuerdo de su buenaintención. En lo personal siempre fue un cariñoso padre y esposo, su vida constituye un ejemplo de superación y trabajo y su obra una de las glorias de la cultura nacional.

  • partir de 1972 el arte y la cultura del Banco Central del Ecuador y de la Junta Monetaria fueron manejados a través del todopoderoso Subgerente General del Banco, Eduardo Samaniego Salazar, por sus numerosos asesores que pontificaron a la sombra de los estultos jefes militares primero y después a través de dos presidentes profanos en materia de arte (Oswaldo Hurtado y Rodrigo Borja), y todo ello a pesar de que sus conocimientos y apreciaciones dejaban mucho que desear. El arte y la cultura ecuatorianos fue pues, patrimonio exclusivo de una elite vana y estulta que residía en la capital con una visión edonista y arbitraria. Todo se hacía desde esa Subgerencia, derrochandose el dinero en viajes y viáticos, apoyando a los investigadores extranjeros, postergando al elemento nacional. Por desidia no se construyeron los grandes museos que el Ecuador merecía, finalmente el gobierno del Ingeniero León Febres Cordero terminó en 1985 con ese malhadado sistema.