Alarcón Juan de

El Cura de Quero Dr. Dn. Juan de Alarcón era muy popular en el Corregimiento por su palabra fácil y el entusiasmo con que acogía algún propósito para realizarlo. La autoridad de Dn. Bernardo Darquea encontró tenaz resistencia en este párroco, que trabajaba ante la Real Audiencia porque se reedificara la población de Quero, destruída por el terremoto de 1797, en el lugar primitivo. Al fin el Corregidor Español logró vencer la obstinación del Cura y de los vecinos y trasladó Quero al sitio que actualmente ocupa. sonó la hora de la redención, y acudió a firmar el acta de Adhesión, de la que nos ocupamos; desde entonces se convirtió en tribuno de la plebe como los llamaban los realistas, y sus exhortaciones en favor de la Independencia contrarrestaban la influencia del Canónigo Villamagán, que por dos veces fue designado para inducir a la obediencia y lealtad a las poblaciones del Centro que se habían contaminado de las ideas de insurrección. Cuando las tropas quiteñas esperaban en Mocha a las del Presidente Montes, el Cura y los feligreses ocupaban el puesto de mayor peligro al cuidado de una batería. Celebraba misa en un altar portátil, que colocaba en medio de los cañones, y con unción guerrera decía a sus subordinados, que si mueren lidiados por la patria, sus almas irían al cielo sin tocar en el Purgatorio. Testigos fidedignos declararon al respecto, en la causa que le siguió Sámano, después del combate de San Antonio a donde acompañó al ejército patriota. Condenado a la pena capital, le fue conmutada ocn la de destierro a Panamá.