512. Olimpo Cárdenas

El 8 de marzo de 1991 Olimpo cantó en Radio Cristal de Guayaquil. Se le veía sano. Gozaba de excelente salud. A los pocos días regresó a Colombia y el domingo 28 de julio en la feria ganadera de Tulúa, departamento del valle del Cauca, en horas de la tarde de salió del escenario vestido de blanco y saludando al público. Fumaba mucho, sinembargo su voz seguía igual. Las guitarras entonaron «Tu duda y la mía» // Si es verdad lo que me dices / que tu amor tan solo es mío / no comprendo por qué tardas / en unirte junto a mí… // y de improviso cayó al suelo con un fulminante infarto muriendo de contado.

Tenía sesenta y cuatro años recién cumplidos y con él finalizaba la edad de oro del bolero en ese país pues su voz estaba en fondas camineras de campos y veredas y en ambientes populacheros de grandes ciudades, sitios de humo y alcohol donde los hombres acuden a descargar la libido y a llorar penas de amor hasta acabar con el dinero para regresar la siguiente semana. Este gran cantante ecuatoriano conserva intacta su fama en Colombia y la venta de sus discos no decae con el paso de los años.

Nacido en el recinto Playas de Vinces, cantón Vinces, provincia de Los Ríos, el 2 de julio de 1927 recibió los nombres de Olimpo León. Fueron sus padres Manuel Cárdenas y Rosario Moreira, trabajadores agrícolas residentes en el sector. Huérfano completo a los cinco años le recogió su madrina María Orellana viuda de Morejón que vivía en Guayaquil, le crio «en buena educación» e inculcó el gusto por la música popular.

De muchacho solía imitar a los artistas del cine mexicano, Tito Guizar y Lorenzo Barcelata. Tarareaba sus canciones todo el tiempo y como tantos jóvenes de su época soñaba con ser algún día como ellos. Sus amigos lo incitaron a presentarse en el espacio radial guayaquileño del tío Pepe que se pasaba en la Voz del Litoral y logró cosechar los primeros aplausos que serían definitivos, pues perdido el miedo al micrófono perseveró hasta llegar el 45 al programa la Corte Suprema del Arte que trasmitía los días jueves Pablo Ney Vela Rendón en la Radiodifusora del Ecuador, donde se recibía como único premio el derecho a presentarse los domingos en el American Park. Ese año contrajo matrimonio con Vitalia Cobo pero se separaron a los pocos meses sin hijos, y también cantaba tangos de Carlos Gardel y Agustín Magaldi por acomodarse mejor a su voz.

El 46 con el compositor Carlos Rubira Infante integró el dúo Cárdenas-Rubira. El 23 de julio grabaron el pasillo «En las lejanías», música de Rubira y letra del laureado poeta Wenceslao Pareja y Pareja, que enseguida se convirtió en el primero de sus grandes éxitos y al mismo tiempo fue ‘primer disco producido en el Ecuador por la recién fundada Industria Fonográfica Ecuatoriana S. A. IFESA, que en reconocimiento le entregó el Diploma de Honor al mérito musical. Pero la unión con Rubira duró poco, más tarde se uniría a Gonzalo Moncayo y el 48 lo encontramos en Colombia integrando el trío «Los Trovadores del Ecuador» pero el «bogotazo» provocado por el asesinato del líder liberal, Jorge Eliecer y la violencia extrema, les hizo volver.

El 54 se unió con Pepe Jaramillo y Plutarco Uquillas para formar el «Trio Emperador” y viajar por tierra a Colombia, cruzando los estados de Nariño, el Cauca y a finales del año arribaron a Cali, capital de ese último departamento; Olimpo se acompañaba de su hijo Freddy, de solo tres años de edad, se presentaron en la antigua radio RCO de la carrera Primera y allí se enteraron de la existencia de la fábrica de discos Victoria. Su propietario Mario Méndez, tras escucharlos, llamó aparte a Olimpo para ofrecer le un contrato como solista. Esa noche, en la modesta pensión donde se hospedaban, comunicó a sus compañeros que abandonaba al grupo pues había decidido aceptar la oferta. La reacción de enojo de Jaramillo y Uquillas fue tal, que la emprendieron a golpes y puntapiés con el desertor, quien quedó tan maltrecho que jamás olvidó la paliza. «Fue lo que me lanzó al éxito. Allí nació el Olimpo Cárdenas que se conoce hasta hoy”, contaría años después. Pepe se quedó un tiempo más en Cali y Plutarco siguió a Venezuela, cada cual en busca de su suerte.

Con Discos Victoria grabó su primer sencillo compuesto de los temas «Tu duda y la mía» del ecuatoriano Julio César Villafuerte y el vals peruano «Fatalidad», que lo consagró en el gusto del público colombiano, aunque el contrato era tan desventajoso que solo le rendía cien pesos por grabación. Con ese dinero adquirió en los almacenes Everfit, en ochenta pesos, su primer vestido completo.

Cuando Olimpo había grabado cuarenta canciones encontró a Guillermo Domínguez quien le ayudó a deshacer en los tribunales su lesivo contrato con el sello Victoria y le llevó a Medellín a cantar para Discos Sonolux en condiciones económicas muy mejoradas, haciendo conocidas varias piezas musicales y sobre todo el bolero “Nuestro Juramento”, del compositor portorriqueño Benito de Jesús Negrón, boleros que no solo fueron éxitos en Colombia sino que los hicieron conocidos en países como México, donde abrió camino para que después triunfara su compatriota Julio Jaramillo. 

Regresó a Bogotá el 70, realizaba constantes viajes al exterior para cumplir compromisos artísticos y aunque su nombre ya no estuviera en primeros planos de popularidad, sus discos seguían vendiéndose y el público continuaba siéndole fiel. Integraban su repertorio setecientas cincuenta canciones en cerca de setenta L. P. las cuales le dieron para vivir bien, aunque la fortuna siempre se mostró esquiva con él y debió trabajar hasta el último día de su vida para sostener a su extensa prole, adquirida fuera del matrimonio, pues siempre fue un bohemio y romántico impenitente.