303. El Laudo Arbitral Ante Alfonso XIII

A fines de 1903 llegó a Quito el doctor Mariano H. Cornejo, Ministro Plenipotenciario del Perú, con el propósito de plantear al Canciller de Ecuador Miguel Valverde Letamendi, un acuerdo definitivo que terminara el enojoso problema fronterizo suscitado en las zonas de Jaén, Túmbez, Mainas y Quijos, en disputa desde hacía muertos años.

Según Cornejo, Jaén y Túmbez eran de Perú, no así Mainas y Quijos, que reconocía como ecuatorianas; y como a Valverde le pareció justa esta fórmula y la aceptó en principio. Ambos convinieron en la necesidad de que fuera un Comisionado extranjero quien hiciera pública la transacción, ya que dado el estado de conmoción que se vivía, cualquier arreglo de esta naturaleza podría estar condenado al fracaso.

El 19 de febrero de 1904 se firmó en Quito el Protocolo Valverde-Cornejo, por el que convinieron las partes en solicitar a Alfonso XIII, Rey de España, el envío de un Comisionado Regio, con el objeto de estudiar en Lima y en Quito los documentos relativos al problema fronterizo, recoger las informaciones precisas y apreciar los intereses de la controversia.

ENTRETELONES DEL ASUNTO

El Protocolo Valverde-Cornejo contenía algunos aspectos que debieron ser estudiados con mayor sagacidad por nuestros diplomáticos antes de suscribir un documento de tanta importancia para el futuro ecuatoriano, ya que se confiaba el fallo al Comisionado Regio, entregándonos a la voluntad de una persona que no sabíamos quién pudiera ser; además, abríamos de nuevo el método del Arbitraje, superado en nuestras relaciones diplomáticas con Perú y olvidábamos que nosotros proclamamos la independencia en América antes que nadie y Perú no sólo que nunca la proclamó, sino que dio trabajo en ser libertado por Bolívar, Sucre y San Martín. Lógico era que el Rey español se sintiera movido de gratitud hacia la nación sureña.

Por su parte Valverde continuó el proyecto y realizó enormes esfuerzos por hacerlo simpático a los ojos de los congresistas ecuatorianos, que se mostraban impacientes y lo calificaban de erróneo y atentatorio contra los intereses nacionales.

Pero el canciller ecuatoriano no era manco ni ciego y para contener a las comisiones de Relaciones Exteriores designadas por ambas cámaras para el estudio del problema, les presentó dos formidables pruebas que, según él, eran contundentes para la solución del litigio, por lo que Ecuador saldría favorecido en España.

EL TRATADO PEDEMONTE – MOSQUERA

Suscrito el 11 de agosto de 1830 en Lima por Carlos Pedemonte, peruano, y Tomás Cipriano Mosquera, colombiano, en representación de ambos gobiernos. En este documento que venía a ser un complemento del Tratado Internacional de 1829 suscrito después de la Victoria de Tarqui, se reconocía al Río Marañon o Amazonas como límite natural entre Colombia y Perú. Este Tratado se había mantenido en el mayor secreto porque constituía una felonía contra la recién fundada República del Ecuador, a la que se planeaba hacer desaparecer mediante su reparto entre Colombia y Perú. El Tratado jamás había reposado en los archivos quiteños debiéndose su conocimiento a la pericia y astucia de uno de nuestros diplomáticos en Lima, Augusto Aguirre Aparicio, que se había dado mañas para entrar en los archivos de la Cancillería peruana y encontrar tan precioso documento y de inmediato remitir una copia a Quito. Valverde aseguraba que había solicitado a Bogotá la certificación correspondiente y solo esperaba que llegase para darla a conocer a la ciudadanía.                           

LA MEMORIA SECRETA DE ALBERTO ELMORE

El doctor Francisco Aguirre Jado, durante su permanencia en Lima como Ministro Plenipotenciario del Ecuador adquirió parte de la biblioteca dejada por el señor Francisco Rosas, en 1.000 soles.Entre esos libros estaba la Memoria Secreta que el doctor Alberto Elmore, Ministro de Relaciones Exteriores de Perú, había presentado en 1891 al Congreso Nacional, recomendado la aprobación del Tratado Herrera-García, en el cual Ecuador conservaba sus dominios sobre Jaén y Túmbez aunque perdía enormes extensiones de tierra en otros sectores. Esta memoria fue enviada por Aguirre Jado a nuestra Cancillería.

 Con este par de pruebas Valverde estaba convencido de ganar el Arbitraje y parece que no estuvo tan errado como se lo había calificado a la ligera, porque los mismos diplomáticos peruanos dudaron del éxito cuando se enteraron, al poco tiempo, de cómo estábamos armados para el combate definitivo cuando viniera a América el Comisionado Regio que debía designar Alfonso XIII.

VIAJAN LOS PLENIPOTENCIARIOS A MADRID

Por esos días Ecuador y Perú nombraron a sus Ministros Plenipotenciarios en Madrid. Por el país vecino Felipe de Osma y por el nuestro Víctor Manuel Rendón; esta designación, aunque justa, ocasionó críticas de la prensa ecuatoriana que como no estaba informada de las pruebas secretas que tenía la Cancillería, creía que íbamos directamente al suplicio envueltos en las redes de la diplomacia peruana y fueron muchos los que protestaron airadamente.

El doctor Rendón Pérez antes de viajar a Madrid tuvo varias entrevistas con el Ministro peruano en París y mientras esto sucedía ocurrió un serio incidente en Quito, entre fray Enrique Vacas Galindo, que acababa de llegar de Madrid revisando someramente los archivos españoles y el infortunado Canciller al que todos acusaban. Valverde tuvo que defenderse de los ataques y terminó por revelar que el secreto del Arbitraje consistía en que ambos países saldrían empatados (dos regiones a dos) como se había convenido con el Ministro Cornejo. Esto tranquilizó los ánimos en Ecuador, pero exaltó los de Perú donde casi lincharon al pobre Cornejo acusándole de traidor, vendido y hasta de tonto.

PRIMEROS INCIDENTES DIPLOMÁTICOS

El 3 de noviembre de 1904 Rendón y Osma comparecieron en Audiencia Especial ante el Ministro de Relaciones Exteriores de España y habiendo intervenido primeramente nuestro representante, pidió que se designare un Comisionado Regio, como era lo convenido. Luego habló Osma y como quien no dice nada expresó que, de acuerdo con sus instrucciones, dejaba constancia que el Arbitraje debía decidir únicamente a cuál de los dos países correspondía la totalidad de los territorios en disputa. Rendón se asombró ante esta salida, que no estaba de acuerdo con los términos del Tratado, y lo mismo le ocurrió al Ministro español, que ante la imposibilidad de un acuerdo entre ambos Plenipotenciarios les solicitó que las propuestas fueren presentadas por escrito.

El doctor Cornejo estaba licenciado en Lima y queriendo evitar el ridículo al Perú, telegráficamente se dirigió a Valverde pidiéndole una autorización para que en Madrid se estudiara el problema limítrofe en su totalidad, lo que obtuvo de nuestro Canciller, confiado en los dos documentos secretos que mantenía en su poder y que aún no se conocían en Lima.

MENENDEZ PIDAL, COMISIONADO REGIO

Entonces Alfonso XIII procedió a designar Comisionado Regio a Ramón Menéndez Pidal, quien llegó a Quito el 19 de enero de 1905, pocos meses después que se habían sucedido algunos combates fronterizos en la zona de Torres-Causana. La situación era tensa y como primera providencia el Comisionado firmó en unión de Valverde y Cornejo, que había regresado, un Compromiso de Honor, por el que ambos países retiraban sus guarniciones militares de la zona en disputa.

Por esos días nuestro gobierno designó una Misión Especial en España compuesta de los doctores Honorato Vásquez, que la preside, y Remigio Crespo Toral, Consejero; quienes primero viajaron a Lima acompañando a Menéndez Pidal y luego fueron con él a España, a iniciar el estudio de los documentos presentados por las partes.

Alfonso XIII designó una Comisión constituida por Cesáreo Fernández Duro, Antonio Blásquez y Ricardo Beltrán Róspide, actuando como secretario Cristóbal Fernandez Vallín.

COLOMBIA INTERVIENE EN NUESTRO FAVOR

Y como en la Memoria presentada por el Canciller Peruano al Congreso se había dicho que el Protocolo Pedemonte-Mosquera, esgrimido por el Ecuador, era falso e inexistente, Colombia reclamó el 31 de diciembre de 1907, mediante su Ministro Plenipotenciario en Lima. Los peruanos no se quedaron atrás y utilizando a Carlos Paz Soldán, hijo del conocido historiador Mariano Paz Soldán, y declararon que el Tratado Pedemonte-Mosquera jamas había llegado a firmarse, por lo que era inexistente; pero el doctor Francisco José Urrutia, ex Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, contestó esos argumentos con otros, irrebatibles por la veracidad de sus asertos, dejando en muy mal pie a los vecinos del sur y reforzando los derechos ecuatorianos sobre la ribera izquierda del Amazonas.

RENDON OPACA A OSMA EN MADRID

Por su parte nuestro gentil Embajador en Madrid gastaba de su propio peculio en banquetes y recepciones de primera clase, lo que reforzaba nuestra posición, dejando a Felipe de Osma a la retaguardia. El doctor Rendón y su esposa María Seminario y Marticorena llevaban una vida de príncipes alternando con la realeza y nobleza española. Hubo un baile en la Corte que fue iniciado por Alfonso XIII y María de Rendón, siguiendo luego el doctor Rendón con la Reina Victoria Eugenia de Battemberg; atrás bailaban el Duque del Infantado y la Duquesa de Fernán Nünez y el Duque de Alba con la Condesa de Santa Coloma. ¡Que tiempos aquellos! El cacao daba para todo, pero también y cómo negarlo ¡Que cultura, don de gentes y afabilidad rodeaba a nuestros distinguidos representantes diplomáticos!

FIN Y FRACASO DEL ARBITRAJE

Y bailes van, bailes vienen. Perú recelaba cada día más del fallo arbitral del Rey de España haciendo las cosas difíciles hasta que al fin, en 1910, casi nos fuimos a la guerra; por eso y muy prudentemente, Alfonso XIII se Inhibió da dictar su famoso Laudo, pasando al problema al conocimiento del gobierno norteamericano por intermedio de nuestros representantes Luís Felipe Carbo, Ministro Plenipotenciario en Washington. doctor Felicísimo López, Cónsul en New York, y doctor Nicolás Clemente Ponce, abogado; designados pera ten difícil Misión Diplomática el 2 de abril de 1910. Así finalizó el laudo ante el Rey de España, sin pena ni gloria, abriéndose una nueva etapa pera nuestro secular problema ¡La fórmula mixta!