RIVAS NEVARES RAFAEL

CARICATURISTA.- Nació en Guayaquil el 2 de Septiembre de 1914 Hijo legítimo de Rafael Rivas Villafuerte y de Concepción Nevares Cuadros, naturales de Ibarra y Chone respectivamente.

El menor de tres hermanos, estudió

la primaria con las señoritas Martínez Macías y en el Colegio San José de los Hermanos Cristianos Durante las vacaciones invernales viajaba con su familia a Huigra en busca de clima.

Pronto destacó por sus inquietudes artísticas, dibujaba primorosas casitas y con carretes de hilo de su madre talló las figuras de un juego de ajedrez, que llamaron la atención de sus familiares y profesores por ser obra de gran artesanía.

Durante la secundaria en el Vicente Rocafuerte siguió aplicándose a las artes y por las noches concurría a la Escuela de Pintura que mantenía la Asociación de Empleados en 9 de Octubre y Santa Elena frente al Parque del Centenario, donde José Maria Roura Oxandaberro enseñaba dibujo a plumilla y al carboncillo y los domingos de mañana reunía a sus pupilos de la Escuela de Bellas Artes y de la Asociación de Empleados y los llevaba en alegres excursiones a copiar casa típicas y paisajes al natural. Unas veces iban a la finca de los Burbano Zúñiga situada al lado del barrio del Centenario, en otras a la Planchada, las Peñas, las Canteras, la estación del ferrocarril a la costa. Los trabajos se exponían al final del año y eran premiados los mejores.

En 1934 concurrió al I Salón de Humoristas de caricaturas en dibujo y en bulto, organizado por la Asociación Alere Flamma que dirigía el Profesor Enrique Pacciani. El acto se realizó en el antiguo edificio del Correo rehabilitado por los artistas porque estaba abandonado y obtuvo con sus caricaturas, en las que los personajes figuraban con un solo ojo, el Primer Premio, consistente en una hermosa medalla de Oro, en competencia con otros jóvenes de la talla de Galo Galecio, Segundo Espinel y Antonio Gil Gilbert. La obra premiada tituló “Al muralista le gustó el rojo” y representaba a Hitler tiñendo un muro de sangre. En los dos años siguientes volvió a exhibir sus caricaturas en el I y II Salón de Octubre. De esta época es un cartel de su autoría donde figuran los miembros de la Asociación, clásico en los anales de nuestra cultura gráfica.

En Junio figuró entre los redactores del periódico “Albores”, vocero estudiantil de iniciación cultural y publicación eventual con Alberto Carlier C. Francisco Rovira Suárez y José Capobianco. Salieron únicamente dos números a cinco centavos el ejemplar.

De allí en adelante, conocido como caricaturista, expuso en las muestras colectivas de Alere Flamma; en Enero del 36 se graduó de Bachiller e ingresó en Mayo a la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Guayaquil.

Desde Noviembre formó parte de la recién creada Asociación de Artistas y escritores independientes, cuyos miembros acostumbraban reunirse una vez al mes en el primer salón que tuvo Alfredo Czarninsky bajos del Hotel Tívoli, esquina de 9 de Octubre y García Avilés. Por entonces pintaba al óleo y con una pistola de soplete, que fue la sensación del momento, también realizó las caricaturas de sus compañeros de la Asociación y el 40 con Héctor Orces Mendoza instaló la fábrica de juguetes infantiles de madera con sonido y movimiento “H.O” con modelos plenos de originalidad y dinamia que Rivas diseñó y Orces fabricó, pero la mala administración les llevó a la quiebra a pesar que no tenían competencia en el mercado nacional pues a causa del cierre de importaciones, por la segunda guerra mundial, no llegaban juguetes extranjeros al país.

En esa etapa igualmente produjo diversos objetos de madera de gran factura artística y novísimos diseños Art Deco, como platos, bandejas, ensaladeras, etc. (A los cuatro años de edad yo tuve un perrito color patito, de cuerpo alargado y orejas grandes y negras que arrastraba por los corredores del departamento que ocupábamos en 9 de Octubre y Boyacá. El juguete se jalaba con una piola, tenía una ingeniosa cimbra de lata que le hacía saltar y provocaba ruido. Fue mi juguete predilecto por mucho tiempo).

El 43 falleció su hermana Alba Celeste. En Enero del 44 egresó de Arquitectura y a fines de ese mes casó con Zoila Castillo Vélez, matrimonio feliz con una hija. El 45 logró una beca de un año de duración en Buenos Aires para realizar estudios de perfeccionamiento en Arquitectura y Urbanismo, concebida por la Comisión de Cultura de esa capital.

De regreso a Guayaquil trabajó en la Escuela de Arquitectura como Jefe de Práctica y constituyó la Compañía “Construcciones y Anexos Casas” de corta duración, con Rodolfo Idrovo, Arturo Cepeda, Hugo Orces.

Ese año asistió al VI Congreso Panamericano de Arquitectos celebrado en Lima. El 47 fue nombrado Director del Consejo de Urbanismo de la Municipalidad de Guayaquil, iniciando los estudios de un reforma urbana que nunca llegó a realizarse porque hubiera requerido un fuerte apoyo político. El 52 fue miembro de la Casa de la Cultura por las secciones de Ciencias Exactas y Bellas Artes.

Entre 1953 y el 58 formó parte de la empresa constructora “Edificaciones Ecuatorianas S.A.” y de la “Urbanizadora del Salado S.A.” que construyó la Ciudadela Urdesa donde adquirió un lote de terreno en la avenida principal. Esa fue su mejor época, diseñando la ciudadela Urdesa con Alamiro González y Modesto Luque Rivadeneira y dirigiendo numerosos edificios y villas residenciales en las Ciudadelas Victoria de Playas y Paraíso en Guayaquil aunque sin poder firmar los planos y proyectos por falta del título académico.

En 1954 fue ayudante de la cátedra de historia de la Arquitectura en la Universidad de Guayaquil y profesor de Decoración en la Escuela Municipal de Bellas Artes. El 57 aceptó ser ilustrador de la revista Vistazo

Finalmente el 58, tardíamente, tras veinte años de absurdas indecisiones motivadas por la poquedad de su carácter y a los cuarenta y cuatro de edad, se graduó de Arquitecto con una tesis titulada “Un centro residencial colectivo en Guayaquil” ensayo de planeamiento orgánico y análisis comparativo con la rutinaria construcción cerrada en las manzanas urbanas, que mereció el Premio Universidad de Guayaquil a la mejor tesis doctoral y se recomendó para su publicación.

Su ideario izquierdista le motivaba a diseñar construcciones sociales para el pueblo pero su modestia excesiva, rayana en humildad, le había impedido presentarse al grado académico, optar el título y ocupar posiciones.

Ese año construyó una villa propia en Urdesa y la habitó con su familia, el monumento a Eloy Alfaro cuya maqueta había sido confeccionada por su amigo Alfredo Palacio, ejerció la tituralidad de su cátedra y enseñó Diseño Arquitectónico, Composición Elemental y Análisis Arquitectónico, yéndose por los caminos de las cátedras antes que por los profesionales.

El 60 fue uno de los fundadores del Colegio de Arquitectos del Guayas.

Su sentido del humor, la brillantez de su inteligencia, bondad de corazón e ingénita simpatía le abrieron las puertas de la Presidencia de dicha institución siete años más tarde, actuando siempre con un loable sentido de compañerismo.

En 1961 fue electo Subdecano de la Facultad de Arquitectura y presidió la delegación de profesores que concurrió a la II Conferencia de Facultades de Arquitectura Latinoamericanas celebrada en México.

El 62 fue Fiscalizador de las Obras del nuevo Terminal Aéreo de Guayaquil y I Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte.

El 63 obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Proyectos para el Edificio del Club Nacional y dirigió su construcción. También dirigía elDepartamento de Planificación de la Comisión de Tránsito. En 1968 construyó el Hotel Cimas y recibió el Premio Municipal de Ornato.

El 71 aceptó desempeñar la cátedra de Diseño Básico y Técnicas de Expresión en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Guayaquil.

El 75 ocupó la Dirección Técnica del Plan Regular de Milagro por contrato con el Consejo Provincial del Guayas y fue coautor de los estudios técnicos para el nuevo Catastro Municipal de Manta.

A principios del 83 empezó a sentir fuertes dolores y tuvo que guardar cama con un cáncer al tálamo que finalmente se le regó por el organismo, y tras once meses de pertinaces dolores falleció el 1° de Enero de 1984 casi al cumplir los setenta años de edad.

Fue uno de los Arquitectos más importantes de Guayaquil en la mitad del siglo XX y sus inicios como caricaturista y constructor de juguetes y utensilios de madera le sitúan entre los principales artistas del puerto principal. Su estatura más que mediana, trigueño, pelo negro y lacio, afectuoso con todos, su pensamiento de izquierda y de sentimientos nobles y elevados.